Litio
¿Qué
es el litio?
El litio
es un metal de la familia de los alcalinos, ampliamente
distribuido en la naturaleza. En el ser humano se pueden
detectar infinitésimas cantidades de litio que, probablemente,
se ingieren con los alimentos. No se conoce la función del litio
en el cuerpo humano, al contrario que la función de sus
compañeros de grupo, el sodio y el potasio.
En
principio, el litio no le falta a nadie. Las pequeñísimas
cantidades de litio que se pueden medir en el plasma humano no
tienen ninguna función conocida. Pero la administración de
suplementos de litio tiene ya antecedentes, tanto en Grecia como
en Roma, utilizado en termas de aguas minerales alcalinas para
diversos padecimientos, tanto físicos como psíquicos.
Historia del litio
El
litio, como elemento químico, fue descubierto en 1817. En 1840
ya se utilizaba uno de sus compuestos, el urato de litio, para
el padecimiento de la gota.
Las aguas alcalínas litínicas tuvieron gran predicamento como
diuréticas. Recordemos las "sales lithinées", sales litínicas o,
vulgarmente, "litines", que hacia los años 50 perdieron su
calidad de "medicinales" para pasar a ser una manera de mejorar
el sabor del agua del grifo.
En 1949
un psiquiatra australiano, John F. Cade, descubrió el efecto de
las sales de litio en casos de depresiones bipolares. En 1965
aparecieron los trabajos de M. Schou determinando la manera
correcta de emplear las sales de litio, así como la cantidad de
litio que era necesaria y la manera de controlarlo en cada caso
concreto.
¿Puede faltar el litio?
Si
alguien pregunta "¿Me falta litio?" la respuesta es "No".
En según
qué casos de depresiones bipolares, la administración de litio
es una terapéutica excelente.
No se
conoce por completo el mecanismo del litio en el cerebro humano.
Son muchas las acciones que realiza: aumento de excreción del
agua, del sodio, del potasio, cambia respuestas bioeléctricas
neuronales, interviene en mecanismos oxidativos de las neuronas,
aumenta el intercambio de neurotransmisores como noradrenalina,
pero disminuye la liberación de otros, como la serotonina…
Como
medicamento: resulta el más eficaz tratamiento de las fases
maníacas de las depresiones bipolares. En tal tipo de
trastornos, las fases de depresión (polo bajo) son seguidas de
fases de euforia patológica y comportamiento desmesurado sin
control (polo alto, o fase de manía).
Manía, en griego, significa "locura", y a eso se refiere la
palabra en las depresiones bipolares. El paciente bipolar, en
fase maníaca, se siente prepotente, superior, capaz de hacer de
todo y de gastar sin mesura lo que tiene o lo que no tiene.
La
segunda utilidad del litio es mejorar el efecto de los
antidepresivos, por lo que se asocia a estos en casos de
depresiones resistentes.
Las
sales de litio se emplean en tabletas de unos 400 mg por vía
oral. El efecto terapéutico del litio se produce cuando el ion
litio alcanza de 0.5 a 1.4 mEq/l (miliequivalentes por litro) de
plasma.
Es necesario hacer análisis de sangre con frecuencia mensual al
principio, trimestral después, y cada vez que se cambia la dosis
de litio por vía oral.
Los
riesgos de intoxicación solamente existen si no se controlan los
niveles en plasma.
El litio "avisa". Cuando el nivel plasmático es mayor del
indicado (1.4 mEq/l) suelen aparecer efectos molestos: sequedad
de boca, temblor en manos, náuseas, sed, diarreas, gastritis,
aumento de la cantidad de orina.
Niveles plasmáticos adecuados
Los niveles plasmáticos adecuados son de 0.6 a 1.2 mEq/l en
casos de depresión bipolar, y de 0.4 a 0.6 mEq/l en depresiones
resistentes.
¿Es tóxico el
litio?
Los
niveles son tóxicos por encima de los 2 mEq/l. Ello puede
provocar alteraciones del ritmo cardiaco, afectaciones
neurológicas (descoordinación por afectación del cerebelo,
convulsiones, desorientación, etcétera.) y afectaciones renales.
Cualquier análisis de litio que dé cifras por encima de 2 mEq/l
obliga al ingreso hospitalario, para la eliminación del exceso
de litio (lavado de estómago, diuresis forzada con riñón
artificial).
¿Es peligroso el litio?
Empleado
bajo el control de profesionales que dominen la farmacología del
litio, y que sepan advertir al paciente de las ventajas y
desventajas, el litio no es en absoluto peligroso. El control de
los niveles plasmáticos es totalmente obligado, así como los
chequeos periódicos en pacientes que deban tomar las sales de
litio a largo plazo.
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En las
depresiones bipolares los episodios maníacos consisten en un
estado de ánimo anormal, expansivo o irritable, con
autoestima exagerada, disminución de la necesidad de dormir,
ganas inmoderadas de hablar pasando incansablemente de un
tema a otro, agitación psicomotriz y realización desmedida
de actividades placenteras que tienen amplio potencial para
producir consecuencias graves (compras irrefrenables,
inversiones alocadas, indiscreciones sexuales…)
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Los
tratamientos con litio tienen un coste económico muy bajo,
por lo que no es raro que los administradores del gasto
sanitario se sientan muy inclinados a recomendarlo.
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A
pesar de su aparente inocuidad, fruto de su fama de
"natural", el litio es un metal con alto potencial para la
intoxicación, como también sucede con el plomo, el mercurio,
el aluminio o el arsénico.
Interacciones del litio con otros medicamentos
Precauciones
y contraindicaciones
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El
litio puede provocar trastornos en el feto si lo toman
madres gestantes. El embarazo es una contraindicación
absoluta para el litio.
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El
litio es neurotóxico, especialmente en personas con
enfermedades degenerativas del cerebro (Alzheimer, demencia
senil, etcétera.). También empeora una enfermedad muscular,
la miastenia grave.
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El
litio aumenta la cantidad de glóbulos blancos en algunas
ocasiones, lo que no es grave. Está contraindicado en
personas con leucemia.
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Los
enfermos de riñón ven aumentados sus problemas, pues la
eliminación renal del litio es difícil. si deben tomar
litio, debe ser bajo el control de su nefrólogo.
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El
litio puede reducir la función del tiroides, y llega a
provocar bocios en un 2-4 % de pacientes.
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Un
20-30 % de pacientes tratados con litio aumentan su peso de
5 a 10 kg.
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El
litio pasa a la leche materna, por lo que no es conveniente
que lo tomen mujeres que están amamantando a sus hijos.