"Comenzó hace 10 años. Estaba sentada durante un seminario en un hotel y
esta sensación salió de la nada. Sentí que me estaba muriendo.
Para mí, un ataque de pánico es casi una experiencia violenta. Siento
que me estoy volviendo loca. Me hace sentir que estoy perdiendo el
control en forma extrema. Mi corazón late con fuerza, todo parece irreal
y hay una fuerte sensación de calamidad inminente.
Entre
un ataque y otro existe este pavor y ansiedad de que van a regresar. El
tratar de escapar a estas sensaciones de pánico puede ser agotador."
Síntomas de un ataque de pánico
• Palpitaciones
• Dolores
en el pecho
• Mareos
o vértigos
• Náusea
o problemas estomacales
• Sofocos
o escalofríos
• Falta
de aire o una sensación de asfixia
• Hormigueo
o entumecimiento
• Estremecimiento
o temblores
• Sensación
de irrealidad
• Terror
• Sensación
de falta de control o estarse volviendo loco
• Temor
a morir
• Transpiración
Quienes padecen de
trastornos de pánico experimentan sensaciones de terror que les llegan
repentina y repetidamente sin previo aviso. No pueden anticipar cuando
les va a ocurrir un ataque y muchas personas pueden manifestar ansiedad
intensa entre cada uno al preocuparse de cuando y donde les llegará el
siguiente. Entre tanto, existe una continua preocupación de que en
cualquier momento se va a presentar otro ataque.
Cuando llega un
ataque de pánico, lo más probable es que usted sufra palpitaciones y se
sienta sudoroso, débil o mareado. Puede sentir cosquilleo en las manos o
sentirlas entumecidas y posiblemente se sienta sofocado o con
escalofríos. Puede experimentar dolor en el pecho o sensaciones de
ahogo, de irrealidad o tener miedo de que suceda una calamidad o de
perder el control. Usted puede, en realidad, creer que está sufriendo un
ataque al corazón o de apoplegía, que está perdiendo la razón o que está
al borde de la muerte. Los ataques pueden ocurrir a cualquier hora aún
urante la noche al estar dormido, aunque no esté soñando. Mientras casi
todos los ataques duran aproximadamente dos minutos, en ocasiones pueden
durar hasta 10 minutos. En casos raros pueden durar una hora o más.
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Usted puede en realidad creer que está sufriendo un ataque
al corazón, que está volviéndose loco o que está al borde de
la muerte. Los ataques pueden ocurrir a cualquier hora aún
durante la noche al estar dormido, aunque no esté soñando. |
El trastorno de
pánico ataca cuando menos al 1.6 por ciento de la población y es
doblemente más común en las mujeres que en los hombres. Puede
presentarse a cualquier edad, en los niños o en los ancianos, pero casi
siempre comienza en los adultos jóvenes. No todos los que sufren ataques
de pánico terminan teniendo trastornos de pánico; por ejemplo, muchas
personas sufren un ataque y nunca vuelven a tener otro. Sin embargo,
para quienes padecen de trastornos de pánico es importante obtener
tratamiento adecuado. Un trastorno así, si no se atiende, puede resultar
en invalidez.
El trastorno de pánico frecuentemente va acompañado de otros problemas
tales como depresión o alcoholismo y puede
engendrar fobias, relacionadas con lugares o situaciones
donde los ataques de pánico han ocurrido. Por ejemplo, si usted
experimenta un ataque de pánico mientras usa un elevador, es posible que
llegue a sentir miedo de subir a los elevadores y posiblemente empiece a
evitar usarlos.
Las vidas de algunas
personas han llegado a hacerse muy restringidas porque evitan
actividades diarias normales como ir al mercado, manejar un vehículo o,
en algunos casos hasta salir de su casa. O bien, pueden llegar a
confrontar una situación que les causa miedo siempre y cuando vayan
acompañadas de su cónyuge o de otra persona que les merezca confianza.
Básicamente, evitan cualquier situación que temen pueda hacerlas
sentirse indefensas si ocurre un ataque de pánico. Cuando, como
resultado de este mal, las vidas de las personas llegan a ser tan
restringidas como sucede en casi una tercera parte de las personas que
padecen de trastornos de pánico, se le llama agorafobia.
La tendencia hacia trastornos de pánico y agorafobia tiende a ser
hereditario. Sin embargo un tratamiento oportuno al trastorno de pánico
puede detener el progreso hacia la agorafobia.
Se han hecho
estudios que demuestran que un tratamiento adecuado, un tipo de
psicoterapia llamada terapiade
comportamiento cognitivo,
medicamentos o posiblemente una combinación de ambos, ayuda del 70 al 90
por ciento de las personas con trastornos de pánico. Se puede apreciar
una significante mejoría entre 6 a 8 semanas después de iniciarse el
tratamiento.
Los medios usados en
la terapia de comportamiento cognitivo enseñan al paciente a ver las
situaciones de pánico de manera diferente y enseñan varios modos de
reducir la ansiedad, por ejemplo haciendo ejercicios de respiración o
acudiendo a técnicas que dan nuevo enfoque a la atención. Otra técnica
que se usa en la terapia de comportamiento cognoscitivo, conocida como
terapia de exposición frecuentemente puede mitigar las fobias
resultantes de un trastorno de pánico. En la terapia de exposición, se
expone poco a poco a las personas a la situación temida hasta que llegan
a hacerse insensibles a ella.
Algunas personas
encuentran el mayor alivio a los síntomas del trastorno de pánico cuando
toman ciertos medicamentos recetados por el médico. Esos medicamentos,
al igual que la terapia de comportamiento cognoscitivo, pueden ayudar a
prevenir ataques de pánico o a reducir su frecuencia y severidad. Los
dos tipos de medicamentos que se ha comprobado son seguros y efectivos
en el tratamiento del trastorno de pánico son los antidepresivos y las
benzodiazepinas.