Mi
miedo podía presentarse en cualquier situación social. Sentía ansiedad
aún antes de salir de mi casa y aumentaba al irme aproximando a mi
clase, a la fiesta o adonde quiera que iba. Sentía el estómago
descompuesto y casi creía tener gripe. Mi corazón latía fuertemente, las
palmas de las manos se me llenaban de sudor y tenía la sensación de
estar separada de mí misma y de todos los demás.
Cuando entraba a un salón lleno de gente, me ruborizaba y sentía que
todos los ojos estaban puestos en mí. Me daba vergüenza pararme en un
rincón yo sola pero no podía pensar en qué decir a nadie. Me sentía tan
torpe que me quería ir inmediatamente."
Concepto
La fobia social es un
miedo intenso de llegar a sentirse humillado en situaciones sociales,
especialmente de actuar de tal modo que se coloque uno en una situación
vergonzosa frente a las demás personas. Frecuentemente es hereditaria y
puede estar acompañada de
depresión o de alcoholismo. La fobia social frecuentemente comienza
alrededor del principio de la adolescencia o aún antes.
Si usted sufre de
fobia social tiene la idea de que las otras personas son muy competentes
en público y que usted no lo es. Pequeños errores que usted cometa
pueden parecerle mucho más exagerados de lo que en realidad son. Puede
parecerle muy vergonzoso ruborizarse y siente que todas las personas lo
están mirando. Puede tener miedo de estar con personas que no sean las
más allegadas a usted. O su miedo puede ser más específico, como el
sentir ansiedad si tiene que dar un discurso, hablar con un jefe o
alguna otra persona con autoridad, o bien aceptar una invitación.
La fobia social más
común es el miedo de hablar en público. En ocasiones, la fobia social
involucra un miedo general a situaciones sociales tales como fiestas.
Menos frecuente es el miedo de usar un baño público, comer fuera de
casa, hablar por teléfono o escribir en presencia de otras personas,
como por ejemplo, escribir un cheque.
Tratamiento para Trastornos de Ansiedad
Muchas personas con
trastornos de ansiedad pueden ayudarse con un tratamiento. La terapia
para trastornos de ansiedad frecuentemente incluye medicamentos o formas
específicas de psicoterapia.
Los medicamentos,
aunque no son curaciones, pueden ser muy efectivos para mitigar los
síntomas de ansiedad. En la actualidad, gracias a la investigación
llevada a cabo por científicos en el NIMH y otras instituciones de
investigación, existen más medicamentos disponibles que antes para el
tratamiento de trastornos de ansiedad. De tal manera que, si un
medicamento no da el resultado buscado, generalmente hay otros que se
pueden probar. Además, se están descubriendo nuevos medicamentos para el
tratamiento de los síntomas de ansiedad.
En casi todos los
medicamentos que se recetan para el tratamiento de ansiedad, el médico
generalmente inicia al paciente con una dosis baja y gradualmente se la
aumenta hasta llegar a la dosis adecuada. Cada medicamento tiene efectos
secundarios pero éstos por lo general se llegan a tolerar o disminuyen
con el tiempo. Si los efectos secundarios llegan a ser un problema, el
doctor puede aconsejar al paciente que deje de tomar el medicamento y
que espere una semana, o más tiempo en el caso de ciertas drogas, antes
de probar uno nuevo. Cuando el tratamiento está por terminarse, el
doctor puede disminuir la dosis gradualmente.
Las investigaciones
también han demostrado que la terapia de comportamiento y la terapia de
ccognitiva pueden ser efectivas para el tratamiento de varios trastornos
de ansiedad.
La terapia
de comportamiento se
concentra en cambiar acciones específicas y usa varias técnicas para
disminuir o detener un comportamiento indeseable. Por ejemplo, una
técnica entrena a los pacientes en respiración diafragmática, un
ejercicio especial de respiración que consiste en respiraciones lentas,
profundas, para reducir la ansiedad. Esto es necesario porque las
personas que tienen ansiedad frecuentemente sufren de hiperventilación,
respirando rápidamente cortas cantidades de aire que pueden provocar
latidos rápidos del corazón, mareos y otros síntomas. Otra técnica:
terapia de exposición expone gradualmente a los pacientes a aquello que
los asusta y les ayuda a vencer sus miedos.
Al igual que la
terapia de comportamiento, la terapia
cognitiva enseña
a los pacientes a reaccionar en forma diferente en las situaciones y
sensaciones corporales que desatan los ataques de pánico y otros
síntomas de ansiedad. Sin embargo, los pacientes también aprenden a
comprender la forma en que su manera de pensar contribuye a sus síntomas
y cómo cambiar sus pensamientos para disminuir la posibilidad de que los
síntomas ocurran.
Este entendimiento de
los patrones de pensamiento se combina con la técnica de exposición y
con otras terapias de comportamiento para ayudar a las personas a
enfrentarse a las situaciones que les causan miedo. Por ejemplo, alguien
que se siente mareado durante un ataque de pánico y teme que se va a
morir puede recibir ayuda con la siguiente técnica que se usa en la
terapia de comportamiento cognoscitivo: el terapeuta le pide al paciente
que dé vueltas en un mismo lugar hasta que se maree. Cuando el paciente
se alarma y comienza a pensar: "me voy a morir", él aprende a reemplazar
ese pensamiento con otro más apropiado como "no es más que un pequeño
mareo; yo puedo controlarlo".
Aunque este trastorno
frecuentemente se confunde con timidez, no son lo mismo. Las personas
tímidas pueden sentirse muy incómodas cuando están con otras personas,
pero no experimentan la extrema ansiedad al anticipar una situación
social y no necesariamente evitan circunstancias que las haga sentirse
cohibidas. En cambio, las personas con una fobia social no
necesariamente son tímidas. Pueden sentirse totalmente cómodas con otras
personas la mayor parte del tiempo, pero en situaciones especiales, como
caminar en un pasillo con personas a los lados o dando un discurso,
pueden sentir intensa ansiedad. La fobia social trastorna la vida
normal, interfiriendo con una carrera o con una relación social. Por
ejemplo: un trabajador puede dejar de aceptar un ascenso en su trabajo
por no poder hacer presentaciones en público. El miedo a un evento
social puede comenzar semanas antes y los síntomas pueden ser muy
agotadores.
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Las personas con fobia social no necesariamente son tímidas.
Pueden sentirse totalmente cómodas con otras personas la
mayor parte del tiempo, pero en situaciones especiales
pueden sentir intensa ansiedad. |
Las personas con fobia
social comprenden que sus sensaciones son irracionales. Sin embargo,
experimentan una gran aprensión antes de enfrentarse a la situación que
temen y harán todo lo posible para evitarla. Aún cuando puedan
enfrentarse a lo que temen, generalmente sienten gran ansiedad desde
antes y están muy incómodas todo el tiempo. Posteriormente, las
sensaciones desagradables pueden continuar con la preocupación de haber
sido juzgados o con lo que los demás hayan pensado u observado respecto
a ellos.
Aproximadamente el 80
por ciento de las personas que sufren de fobia social encuentran alivio
a sus síntomas cuando se les da tratamiento de terapia cognitiva, de
medicamentos, o una combinación de ambos. La terapia puede incluir
aprender a ver los eventos sociales en forma diferente; exponerse a una
situación social aparentemente amenazadora de tal manera que les sea más
fácil enfrentarse a ella; además, aprender técnicas para reducir la
ansiedad, adquirir habilidades sociales y practicar técnicas de
relajación.