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CÓMO ELEGIR MÉDICO
La posibilidad de elegir médico está siendo
anunciada como una de las mejoras que se van introduciendo en la sanidad pública. El
abanico de elección es limitado, por el momento. Generalmente es posible elegir el
médico de cabecera entre los que pertenecen a la zona de inspección a la cual
pertenecemos. En algunos Centros de Asistencia Primaria (CAP), puede ser posible elegir
entre especialistas de cuatro o cinco ramas. Está previsto que la elección vaya a ser
posible, de forma amplia, en un futuro no lejano. De ahí que valga la pena manejar unos
parámetros que nos informen acerca del tipo de médico que más nos conviene elegir en
relación a nuestras necesidades.
El primer parámetro que nos va a servir es la formación. Cualquier
médico, por el hecho de serlo, ha debido cursar la carrera de Medicina. Muchos de ellos,
habrán accedido a una especialidad. Los dos requisitos anteriores son imprescindibles
para cualquier médico. Pero, una vez acabada su carrera, los médicos deben acceder a una
formación continuada que, en nuestro país, no es obligatoria. Los parámetros que
nos van a servir para conocer la buena formación continuada de un médico son los
siguientes:
- Asistencia a Hospital y participación en sesiones clínicas. Esta es una de las formas
más seguras de mantenerse en forma, en lo que a conocimientos se refiere. En los centros
hospitalarios suele establecerse una sana competencia en cuanto a conocimientos. Muchas
sesiones son abiertas, de forma que los médicos interesados pueden acudir allí para
mantener al día sus conocimientos.
- Participación en actividades docentes. Quienes dan clases, deben efectuar constantes
esfuerzos para mantenerse al día, e incluso para acopiar conocimientos exhaustivos acerca
de las materias que profesan. En este sentido son útiles todo tipo de actividades. Bien
sean en la universidad, bien en centros de formación continuada (en los mismos Colegios
Médicos, en Sindicatos, o en instituciones dependientes del ministerio de sanidad).
- Artículos en revistas. Colaboración en libros. . Existen multitud de revistas
médicas, más de una y más de dos para cada especialidad, y, quien desea publicar, no lo
tiene difícil si realmente posee información interesante para comunicar. Ello exige un
trabajo riguroso y un espíritu científico acentuado. Los comités de redacción de las
revistas filtran aquellos trabajos que no cumplen con tales condiciones.
- Participación en seminarios, congresos, reuniones, simposios...Para todas las
especialidades médicas existen sociedades, agrupaciones, etc. de profesionales, con
interés prioritario por aspectos científicos. Tales sociedades suelen estar presididas
por los más conspicuos de entre ellos (las elecciones a cargos suelen ser por elección)
y organizan constantemente reuniones, simposios, congresos, etc.
- Participación, como alumno, en cursos. La medicina es una de las ciencias aplicadas que
está en constante avance. Es imprescindible que el profesional médico ponga
constantemente al día sus conocimientos. Los Colegios Médicos y las Academias de
Ciencias Médicas (generalmente organismos creados en los propios Colegios) programan
constantemente cursos de reciclaje, tanto en las grandes ciudades como en las pequeñas o
en los medios rurales.
- Lectura de revistas, manuales...Ya decíamos que revistas profesionales existen en
grandes cantidades. Publicar artículos en las revistas profesionales no es tarea que
esté al alcance de todos. Pero leerlos, ya es otra cosa mucho más fácil. Las revistas
suelen estar propiciadas por las asociaciones científicas. La distribución a los
médicos acostumbra a ser gratuita (las revistas se nutren de la publicidad farmacéutica)
o bien a precios "políticos" (muy por debajo del coste real, que se financia
con la publicidad). El saber no ocupa lugar... pero los libros sí. Cualquier médico que
se precie debe tener a mano, en su despacho, las últimas publicaciones acerca de medicina
en general, y de su especialidad en particular.
No dude en preguntar a su médico si realiza algunas de esas actividades. Preguntar no
ofende, y menos cuando se pregunta acerca de la formación. Un buen médico intentará
mantener sus conocimientos actualizados. Un médico rural, por ejemplo, puede tenerlo
difícil para acudir a congresos, participar en sesiones clínicas de grandes hospitales o
publicar trabajos. Pero con un cierto esfuerzo podrá acceder a cursos o sesiones
científicas que se organicen en su zona. Si lo hace así, demuestra una motivación
científica imprescindible para el correcto ejercicio de su trabajo.


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