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Asfixia
Llamamos asfixia a cualquier
situación en que el aire no entra en los pulmones. Como consecuencia, la sangre se queda
sin oxígeno. Esta situación da lugar a la muerte si se mantiene más de cuatro minutos,
en la mayor parte de las personas. Algunos deportistas muy entrenados, submarinistas por
ejemplo, pueden aguantar tiempos mayores sin respirar.
Las causas de la asfixia son variadas. Entre ellas se encuentran el
ahogamiento en agua, la aspiración de gases tóxicos, las sobredosis de drogas,
accidentes por electrocución, obstrucción de las vías respiratorias por cuerpos
extraños, y los casos de homicidio por sofocación (con un cojín, por ejemplo) o por
estrangulamiento.
La consecuencia más inmediata, y más temible, de la asfixia, es el
daño cerebral que se produce cuando no llega oxígeno al cerebro. Cuando nos hallamos
ante una persona que ha sufrido cualquier tipo de asfixia, es importante reanimarla lo
antes posible, con alguna técnica de respiración artificial.
La manera más ventajosa de realizar la respiración artificial, es la
del boca a boca. En ella, se sopla aire directamente en la boca de la víctima, para
llenarle los pulmones. El cuello debe estar flexionado hacia atrás, para evitar que la
lengua tape la entrada de la laringe. Para soplar el aire en la boca, deben taparse las
fosas nasales de la víctima. En niños puede insuflarse el aire al mismo tiempo en nariz
y boca. Se debe llenar el tórax de la víctima, retirando después la boca y comprobando
que el aire se expulsa. La frecuencia del proceso debe ir de unas 12 a 20 veces por
minuto. Una vez iniciada, la respiración artificial no debe suspenderse hasta que el
enfermo empiece a respirar por sí solo, o bien si un médico atiende al paciente. Cuando
empieza a respirar no debemos descuidarnos, pues la respiración puede alterarse de nuevo
En el caso de que el aire no entre en el tórax de la víctima, se debe
comprobar que las vías respiratorias no estén obturadas. A veces, la inclinación de la
cabeza no es suficiente. También puede ser que los bronquios estén obstruidos, lo que se
puede corregir colocando a la víctima de lado y golpeando entre los omoplatos.
También es posible que haya una obstrucción por algún cuerpo
extraño. Las obstrucciones más frecuentes se producen al tragar un pedazo grande de La
respiración artificial no debe suspenderse hasta que el paciente respire por sí solo.
Cuando esto se logra, debe seguirse comprobando que sigue respirando bien hasta que se le
puede llevar ante un médico.
comida, que "va por mal sitio". El atragantamiento con trozos
de carne puede provocar asfixias graves. En estos casos es menester efectuar la llamada
"maniobra de Heimlich, o "abrazo del
oso". Fue inventada por el médico estadounidense Henry Jay
Heimlich, y consiste en la aplicación súbita de una presión sobre el abdomen de la
víctima. El aumento de presión abdominal comprime el músculo diafragma y éste a los
pulmones. Es como si apretáramos un globo para deshincharlo más rápido. Los pulmones
expulsan aire a alta velocidad y, al mismo tiempo, el cuerpo extraño.
La maniobra se realiza situándose tras el paciente, rodeando su
cintura con los brazos y situando las manos entre el ombligo y el borde inferior de las
costillas, y presionando de forma fuerte hacia atrás y arriba.

Importancia de la asfixia
Si el oxígeno falta en el cerebro más de 4-6 minutos, es un tiempo
suficiente para producir lesiones irreversibles; si la falta de oxígeno persiste durante
más tiempo, se produce, por lo general, la muerte.
Algunas personas que han permanecido sumergidas en agua muy fría
durante tiempos más largos, de 15 a 30 minutos, han podido ser reanimadas. Ello es debido
al llamado "reflejo de buceo" que provoca una reducción de la necesidad
orgánica de oxígeno, así como un cierre de las vías respiratorias que impide la
entrada de agua a los pulmones.
La respiración artificial debe iniciarse lo antes posible, pues son
importantes las lesiones que produce la falta de oxígeno, aún en poco tiempo. El método
de respiración boca a es mejor que cualquier otra técnica. Es el método recomendado por
la Cruz Roja y otras organizaciones de primeros
auxilios.
El masaje cardíaco
La reanimación cardiopulmonar el masaje cardíaco requiere un
entrenamiento previo. Se realiza a pacientes que, además de la parada respiratoria tienen
parada cardiaca. Se trata de reanimar la función respiratoria realizando la respiración
artificial, y la función cardiaca realizando un masaje cardiaco en la zona torácica.
Debe ser efectuada por personas con algún curso de rehabilitación, y mejor entre dos de
ellas: una para la respiración artificial, otra para el masaje cardíaco.
Respiradores
Existen aparatos mecánicos que permiten mantener la respiración de
forma artificial. Algunos son portátiles, como los que utiliza la policía o el cuerpo de
bomberos. Los aparatos denominados respiradores artificiales se utilizan para mantener la
oxigenación de la sangre en las intervenciones a corazón abierto. Los pacientes con
trastornos respiratorios graves pueden necesitar un ventilador mecánico: introduce el
aire con cierta presión en los pulmones a través de un tubo que comunica la vía aérea
con la nariz, la boca o incluso una abertura en la tráquea. Los pacientes en
coma cuya respiración es dependiente del respirador durante más de 30 días pueden no
recobrar la respiración espontánea. En el conocido y debatido caso de Karen Anne
Quinlan, en 1976, el tribunal supremo de Nueva Jersey, en Estados Unidos falló que se
pudiera desconectar el respirador mecánico bajo ciertas circunstancias de modo que el
paciente en coma pueda morir con dignidad. La paciente recobró la respiración y vivió;
sin embargo se estableció un precedente para la desconexión de aparatos de soporte
respiratorio cuando no se registre ninguna actividad eléctrica en la corteza cerebral.
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