| TRASTORNOS ESPECIFICOS DEL DESARROLLO Son trastornos del desarrollo en áreas específicas. Rendimiento escolar, lenguaje y
psicomotricidad son las más fáciles de caracterizar.
FALLOS ESPECIFICOS DEL RENDIMIENTO ESCOLAR
Los trastornos de aprendizaje escolar pueden ser globales o específicos. Los
trastornos globales suelen identificarse como "fracaso escolar". Se trata de un
problema complejo en el que intervienen múltiples causas. Por supuesto, para que podamos
hablar de fracaso escolar o de trastornos específicos deberemos constatar un nivel de
aprendizajes significativamente inferior a lo que se considera normal para cada edad,
siempre que el fallo no sea explicable por retraso mental, trastornos generalizados del
desarrollo o a déficits educativos de cualquier orden. En el apartado 3 de la parte II
exponemos los trastornos globales del aprendizaje (que, por otra parte, no son
considerados como una entidad por el DSM-III-R). Consideraremos ahora los trastornos
específicos, que sí tienen carta de naturaleza en el manual de la Asociación Americana
de Psiquiatría.
DISLEXIA
Hablamos de dislexia si al administrar a un niño pruebas estandarizadas de lectura
(ver apéndice 3), en forma individual, el rendimiento del niño es significativamente
menor del esperable por su edad y nivel académico. Deberemos entender el término
dislexia como descriptivo y diagnóstico. No como un entidad nosológica caracterizada.
Dislexia, como síntoma, no es sino una lectura perturbada. En el DSM-III-R añade dos
criterios: el trastorno debe interferir negativamente los aprendizajes académicos, y no
se deberá a defectos visuales, auditivos o neurológicos.
Durante mucho tiempo se ha asociado la dislexia a trastornos perceptivos,
perceptomotrices, mal establecimiento de la lateralidad, escritura en espejo, inversión
de letras, etc., y su tratamiento ha incluído técnicas para afirmar la percepción
visual. Hoy en día tiende a considerarse la dislexia como un síntoma de una disfunción
producida durante el periodo de almacenamiento y recuperación de la información
lingüística, más que como una perturbación de los sistemas de percepción visual. En
experiencias realizadas con niños disléxicos (Vellutino, 1987) se comprueba que son las
propiedades lingüísticas de las palabras las que condicionan la memoria de los signos
visuales que las representan. En otras palabras: si los disléxicos escriben en espejo, es
como consecuencia de su trastorno de lectura, y no a la inversa.
La elección de un método determinado (global o fonético) para el aprendizaje de la
lectura condiciona la aparición de trastornos de varios tipos en los niños disléxicos.
Existen aprendizajes por métodos globales, es decir, métodos que parten de la
comprensión de palabras enteras en las que el niño aprenderá a desglosar los fonemas
concretos. Los métodos fonéticos parten del aprendizaje de fonemas ("cartografía
fonética"), a partir de los cuales el niño formará palabras. En el primero de los
casos, cuando el ni¤o se apoya excesivamente en la estrategia de la palabra entera sin
utilizar los sonidos fonemáticos para conseguir decodificar términos nuevos, se impone
un esfuerzo excesivo de memoria visual; los errores son inversiones y sustituciones:
el/le, cabo/coba.
Los niños que se ejercitan exclusivamente en cartografías fonéticas y no emplean
rasgos visuales ni significado de las palabras en su contexto, tendrán dificultades para
leer fluidamente y comprender exactamente lo que están leyendo.
De ahí se deduce que lo correcto es el aprendizaje con métodos mixtos, que incluyan
aprendizaje de fonemas (codificación) y procesos de aprendizaje de palabras enteras,
desglosándolas en sus elementos (decodificación), pero siempre manejando lectura
comprensiva, y adecuada evaluación del significado de las palabras en relación a su
contexto. Los niños que han sido enseñados a identificar fonemas poseen mayor capacidad
para identificar la palabra escrita.
Un dato más para deducir que la dislexia proviene de una perturbación lingüística
más que de un fallo perceptivo, es la dificultad de los disléxicos para la lectura
comprensiva, especialmente en frases que empleen sintaxis complejas, para el empleo de
morfemas de inflexión (por ejemplo, terminales de las conjugaciones), concordancia de
tiempos y números, y para distinguir los significados de palabras abstractas, "sin
contenido" (tipo: si, pero, sus, etc.)
TRATAMIENTO DE LA DISLEXIA
Es importante la detección precoz. La lectura suele contemplarse como un objetivo
educativo del ciclo inicial (preescolar, 1º y 2º EGB), por lo que es en estos niveles
escolares cuando debería diagnosticarse.
El tratamiento debe basarse en una enseñanza individual, con un programa de lectura
que incluya ambos enfoques anteriormente citados: global y fonético. Debe complementarse
con un programa global de adiestramiento lingüístico. Entre los investigadores de la
dislexia (Vellutino, 1987), empieza a generalizarse la idea de que, para la reeducación
de niños disléxicos, no existe un sustituto de la enseñanza directa y reforzada de la
lectura. En el apéndice 3 exponemos algunos programas para el diagnóstico de los
problemas de lectura.
DISGRAFIA
La disgrafia, o trastorno específico en el desarrollo de la escritura, consiste en un
nivel de escritura significativamente inferior al esperable por la edad del niño y su
nivel escolar, detectado mediante el empleo de pruebas estandarizadas de escritura. Al
igual que en el trastorno de lectura, el DSM-III-R considera necesario que el trastorno
perturbe de forma significativa los aprendizajes académicos o las actividades diarias, y
que no sea debido a déficits sensoriales periféricos.
Cuanto hemos dicho para el trastorno de lectura puede ser aplicado en los trastornos de
escritura. De hecho la escritura no es sino la codificación gráfica del lenguaje, un
metacódigo aplicable al código que, en sí significa el lenguaje. La escritura comporta
un proceso de codificación, y cualquier alteración que perturbe los procesos
codificadores/decodificadores de lectura puede interferir en la escritura.
También el tratamiento se basará en técnicas especialmente aplicadas a escritura,
dentro del marco de una enseñanza individual, que contemple la conjunción de las dos
metodologías (analítica y sintética) y la estimulación lingüística global.
DISCALCULIA
Hablamos de discalculia, o trastorno específico del desarrollo en el cálculo
aritmético, cuando el rendimiento del niño en pruebas estandarizadas de cálculo es
significativamente menos de lo esperable por su edad y nivel escolar. La interferencia
sobre aprendizajes escolares y la ausencia de trastornos sensoriales periféricos como
factores causales completan el criterio diagnóstico.
Es frecuente que hallemos este fenómeno asociado a la dislexia y a la disgrafia, a
trastornos de atención y a problemas perceptivos. Creemos que es válido cuanto dijimos
al hablar de dislexia, con la salvedad de que, en trastornos de cálculo aritmético, lo
afectado sería el proceso de almacenamiento y recuperación de la información
aritmética.
También el tratamiento debe incluir atención individual y un trabajo específico
sobre conceptos aritméticos, combinando procesos analíticos y sintéticos, de
codificación y de decodificación.
CONDUCTA A SEGUIR (DISLEXIA, DISGRAFIA, DISCALCULIA)
1. COMPRUEBE QUE SE TRATE REALMENTE DE UN PROBLEMA que cumple los criterios
diagnósticos mencionados. Estos incluyen necesariamente el empleo de pruebas
estandarizadas para evaluar el nivel de lectura, de escritura y de cálculo (ver apéndice
3).
2. Caso de tratarse de un problema auténtico, debería ser detectado, tratado y
corregido dentro del centro escolar donde el niño cursa sus estudios (requiere un centro
con 25-30 alumnos por clase, y con apoyo de profesor/es de educación especial (pedagogía
terapéutica) acostumbrados a tratar problemas de este tipo. 3. Si el problema es grave
(altera notablemente los rendimientos académicos o incluye la asociación de varios
déficits) es pertinente la derivación a servicios o centros de Psiquiatría Infantil,
especializados en el diagnóstico y/o tratamiento de este tipo de problemas. Deben poseer
Depto. de reeducación, con especialistas en pedagogía terapéutica y/o logopedas.
4. En el caso de que el centro escolar (o el docente responsable del niño, o el
psicólogo del colegio) no adviertan el problema, o no quieran considerarlo como tal, es
pertinente derivar al niño hacia tratamientos específicos efectuados por profesionales
de la pedagogía terapéutica, o por psicólogos y/o logopedas especializados en el
tratamiento de este tipo de problemas. No tema recomendar un cambio escolar, pero
asegúrese de que el nuevo centro tenga capacidad para asumir el problema del niño
disléxico. En el capítulo 8 de esta Parte II, exponemos los criterios para aconsejar la
repetición del curso. Recuerde que no hay métodos buenos y métodos malos para el
aprendizaje de la lectura. Cualquier método, o la combinación de ellos, dará resultado
si se aplica en la manera más adecuada para cada niño.
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