  
¿Electroshock, electrochoque,
TEC?
Contrariamente a lo que puede parecer el empleo
de electroshocks
sigue siendo válido en algunas
enfermedades mentales graves.
Los ataques que ha sufrido la práctica del
electroshock se basan más en prejuicios que en
realidades. Un ejemplo: nadie cuestiona el
empleo del
resucitador como método de
desbloquear una parada cardíaca. En cambio, se
ataca el empleo del electroshock cuando es el
medio más efectivo de tratar una esquizofrenia
grave, una depresión con ideas suicidas o un
estado de agitación en una depresión bipolar.
Las poéticas ideas de los antipsiquiatras de la
década de los 60, acerca de la inexistencia de
la enfermedad mental (la locura sería un modo diferente
de ver la vida) están, hoy en día, totalmente
superadas.
Pero novelas y películas de esa época (Por
ejemplo: Alguien voló sobre el nido del cuco)
expandieron amplias ideas erróneas sobre la
psiquiatría y sobre los electroshocks.
El electroshock hace pasar por la cabeza de la
persona una cantidad de corriente capaz de
mantener encendida una bombilla de 10 watios
durante 2 segundos. Produce una respuesta
convulsiva que se minimiza con el empleo de
anestesia y relajantes musculares. La persona no
sufre en absoluto. Después no recuerda nada de
lo sucedido. Los aparatos modernos realizan
electroencéfalograma antes, durante y después
del paso de la corriente. Los impulsos de
corriente cesan apenas el EEG alcanza el
objetivo fijado.
Los
efectos secundarios, en forma de pérdida de
memoria, son pasajeros. Es más peligroso el
empleo de medicación.
volver arriba
¿Por qué se llama TEC (ECT en inglés)?
El electroshock es llamado generalmente
TEC (Terapia Electro Convulsivante). Fue
descubierto por el psiquiatra italiano Ugo
Cerletti hacia 1938. Los primeros tratamientos de tipo convulsivante
se desarrollaron en la década de los 30, partiendo de una idea errónea: la
incompatibilidad entre esquizofrenia y epilepsia. La provocación de una crisis
convulsiva (epiléptica) curaría la esquizofrenia. Dicha teoría, desarrollada por
Ladislas Joseph von Meduna, dio lugar a diferentes técnicas para inducir la
epilepsia.
Así, Manfred Sakel, en 1933, desarrolló los
shoks de insulina. Al inyectar un exceso de insulina se provocaba una bajada de
azucar (hipoglicemia) que inducía convulsiones y coma. El riesgo importante de
muerte que ello provoca, así como la aparición de lesiones retinianas con
ceguera, hacía desaconsejable el método. Pero la realidad era que los pacientes
mejoraban. La razón era desconocida (pues epilepsia y esquizofrenia no son, en
realidad, incompatibles) pero los pacientes experimentaban un notable
restablecimiento. Nijinsky, el bailarín, fue el primer esquizofrénico tratado
con éxito mediante la insulina.
Otros intentos de crear
convulsiones se habían hecho contagiando de malaria a los pacientes, o bien con
inyecciones de “cardiazol” (un excitante nervioso parecido a las anfetaminas).
Cerletti, al parecer,
tomó la idea de las anestesias de cerdos, en el matadero, mediante descargas
eléctricas antes de su sacrificio. El primer TEC en un paciente humano fue
realizado en abril de 1938, sobre un paciente esquizofrénico con alucinaciones,
delirios y confusión. Las series de sucesivos TEC llevaron al paciente a un
estado de normalidad.
volver arriba
¿Por qué funciona la TEC
(terapia electroconvulsivante, electroshock,
electrochoque?
El mecanismo de actuación no es el que se
pensaba. Epilepsia y Esquizofrenia son perfectamente posibles en una misma
persona. El efecto de la TEC es un aumento de la permeabilidad de todos los
neurorreceptores cerebrales. Los neurotransmisores funcionan mejor tras la
acción de la TEC. En este sentido es algo similar al efecto de las descargas
eléctricas en el pecho del paciente clínicamente muerto: la llamada resucitación
con choques eléctricos.
volver arriba
¿Para qué se
emplea la TEC (terapia electroconvulsivante, electroshock,
electrochoque)?
Sirve para mejorar las
fases agudas de la esquizofrenia, con delirios y
alucinaciones. También son positivos en las
depresiones graves, sobre todo cuando hay
ideas importantes de suicidio o una baja respuesta a la medicación.
Otra indicación importante son las
fases maníacas de los trastornos bipolares.
La terapia electroconvulsiva (TEC) se
recomienda con más frecuencia cuando han sido probados otros tratamientos y sus
resultados no han sido satisfactorios, o cuando la espera a que un fármaco haga
efecto resulte poco práctica (p. ej., cuando es muy probable que la persona va a
intentar suicidarse). La TEC es un tratamiento eficaz para las personas que
sufren depresiones graves, y actúa rápidamente en la mayoría de los pacientes.
En los años 40 y
50 del siglo XX, el tratamiento se
administró principalmente a personas con enfermedades mentales graves. Hoy en
día, la TEC se utiliza generalmente para tratar a pacientes con depresión grave,
manía aguda, y ciertos síndromes esquizofrénicos.
La TEC puede ser de utilidad en las situaciones
siguientes:
-
La depresión grave con insomnio
(problemas para conciliar el sueño), cambios de peso, sentimientos de
desesperación o culpabilidad, e ideas suicidas u homicidas.
-
La depresión grave que no responde a los
antidepresivos (medicamentos utilizados para tratar la depresión) o el
asesoramiento.
-
La depresión grave en pacientes que no
pueden tomar antidepresivos. En USA, la APA (American Psychiatryc
Assotiation) recomienda emplear TEC en depresiones graves de mujeres
embarazadas, en quienes serían peligrosos según qué tratamientos
farmacológicos.
-
La manía severa (hablar demasiado,
insomnio, pérdida de peso y comportamiento impulsivo) que no responde a los
medicamentos.
-
En el tratamiento de las formas graves y agudas de
esquizofrenia.
volver arriba
¿Cómo se aplica el tratamiento con
electroshock (TEC, electroshock, electrochoque?
La TEC se da
bajo la forma de una serie de tratamientos, unas
tres veces por semana, durante dos a cuatro semanas.
Antes del tratamiento, se administra al paciente anestesia general y un
relajante muscular. A continuación se conectan electrodos en el cuero cabelludo
del paciente y se aplica una corriente eléctrica que provoca una breve
convulsión. Minutos más tarde, el paciente se despierta, sin recordar los
sucesos que tuvieron lugar durante el tratamiento. Al igual que ocurre con otros
tratamientos antidepresivos, a menudo es necesario un tratamiento de refuerzo
con fármacos o TEC ocasional para ayudar a evitar una recaída en la depresión.
Para llevar al máximo los beneficios de la TEC,
es esencial un diagnóstico exacto de la enfermedad del paciente, y que se
sopesen cuidadosamente los riesgos y efectos adversos en comparación con los de
otros tratamientos alternativos. Entre los efectos secundarios más corrientes se
incluyen las pérdidas temporales de memoria a corto plazo, náuseas, dolores
musculares y dolor de cabeza. A veces varía la presión sanguínea o el ritmo
cardíaco. Si se produjeran estos cambios, se supervisarán cuidadosamente durante
el tratamiento con TEC y serán inmediatamente tratados. Los efectos secundarios
de la TEC no suelen durar mucho tiempo.
volver arriba
¿Qué peligros tiene la TEC
(terapia electroconvulsivante, electroshock, electrochoque?
La TEC sigue siendo un tratamiento objeto de controversia. Gran parte de esta
controversia se refiere a cuestiones sobre la eficacia y los efectos
secundarios. Debido a la preocupación que se siente frente a una pérdida de
memoria permanente y a la confusión relacionada con el tratamiento TEC, algunos
expertos recomiendan que el tratamiento se utilice sólo como último recurso.
Mientras que algunos estudios han demostrado un 80% de mejorías en los pacientes
con depresión grave tras la TEC, otros estudios indican que las recaídas son
frecuentes, incluso en los pacientes que toman medicación tras la TEC.
Los sentimientos negativos en relación con la
TEC evocadas en la películo alguien voló sobre el nido del cuco, basada en la
novela de Ken Kesey (New York, Viking Press, 1962) están todavía muy extendidos,
pero la mayoría de las personas, cuando han de enfrentarse con una enfermedad
mental refractaria al tratamiento farmacológico en un familiar, o en ellos
mismos, se dan cuenta de que la película no refleja la realidad.
Una contribución de mayor importancia al
declive en la disponibilidad del tratamiento con TEC en USA fue un influyente
informe del Grupo para el Avance de la Psiquiatría, publicado en 1947, que
resaltaba su uso excesivo. Esta acusación estaba basada en la ahora absurda idea
de que ya que toda enfermedad mental podía ser tratada satisfactoriamente
únicamente con psicoterapia, y que cualquier otra intervención podría
interferir con el proceso de elaboración por parte del paciente de los
mecanismos psicológicos subyacentes.
La frecuencia de un periodo confusional de dos
a tres semanas asociada con la TEC en su uso en aquellos tiempos daba soporte a
esta idea. Los ahora desacreditados trabajos de Thomas Szasz y otros
antipsiquiatras contribuyeron aún más a su puesta en cuestión.
A pesar de la aparición de agentes
farmacológicos eficaces, las teorías psicogénicas de la enfermedad mental se
mantuvieron en primera línea hasta mediados los 70, y el uso de TEC era
considerado una indicación inadecuada.
A pesar de la intensa investigación
farmacéutica, parece evidente que los beneficios de los nuevos fármacos para la
depresión y la esquizofrenia son principalmente los de disminuir los efectos
secunadrios y mejorar el cumplimiento; hay escasa mejoría en el tratamiento de
las situaciones refractarias, lo que subraya la necesidad de ensayar en estos
casos la TEC. Aunque aparecen nuevos agentes prometedores en el tratamiento del
trastorno bipolar, la necesidad de la TEC en casos refractarios persiste.
volver arriba
¿Qué
sucede al administrar un electroshock (TEC, electroshock, electrochoque)?
La cantidad de corriente debe de ser suficiente
para provocar la convulsión, la cual varía ampliamente de un enfermo a otro. La
diferencia de potencial de 70 a 130 voltios durante 0,1 a 0,5 segundos provocará
una convulsión de técnica corriente. La mayoría de los terapeutas, en su técnica
habitual, aplica más de la dosis mínima necesaria con el fin de evitar fracasos.
G. Sogliani fue el primero que mantuvo el voltaje constante a 110 voltios y
aumentaba sólo el tiempo del paso de la corriente si era necesario: Debe
evitarse siempre el llamado shock mancato o
choque frustrado, el cual se caracteriza por vértigo violento, náuseas y
fenómenos vasomotores. En raras ocasiones se han visto convulsiones
unilaterales, que son completamente imprevisibles y no pueden provocarse a
voluntad; cuando éstas ocurren se aplica inmediatamente otro estímulo eléctrico
para transformar el ataque unilateral en generalizado.
La convulsión desencadenada eléctricamente
repite la mayor parte de las manifestaciones de una convulsión espontánea de
tipo epiléptico; está caracterizada por una fase tónica (gran tensión) que
aproximadamente después de diez segundos se transforma lentamente en una fase
clónica con movimientos espasmódicos, que al principio son rápidos y de poca
duración y más tarde se hacen lentos e intensos, hasta que pasados unos 30 ó 50
segundos se debilitan y desaparecen. La convulsión se acompaña de apnea o
suspensión respiratoria. Algunos pacientes pierden orina, semen y más raramente
heces.
El ataque es seguido por un coma del que el
paciente despierta en un estado confusional que dura de cinco a 30 minutos o
más. Preparación del paciente. Antes de indicarse el tratamiento con e. debe
practicarse un examen de tórax, para excluir alteraciones importantes del
corazón, aneurisma de aorta o infecciones pulmonares. También se practicará un
electrocardiograma, pues añadirá más conocimiento del estado del corazón del
paciente para superar la descarga eléctrica.
volver arriba
¿Cómo se
prepara el paciente para un electroshock (TEC, terapia
convulsivante, electrochoque)?
Corrientemente se suele aplicar el TEC por las
mañanas y en ayunas. Una comida fuerte, tomada poco antes del tratamiento, puede
ser arrojada mecánicamente al contraerse los músculos abdominales. Los pacientes
que presentan náuseas con facilidad deben ser medicados con atropina.
En la actualidad es el anestesista quien prepara a
los enfermos, en condiciones de anestesia general, con aplicación de relajantes
musculares y oxígeno, durante la misma; el «tubo de boca» es necesario para
evitar mordeduras de lengua. Ningún enfermo debe de levantarse hasta
que esté tranquilo y pueda responder satisfactoriamente a preguntas sencillas.
volver arriba
¿Percibe el paciente sensaciones desagradables con el electroshock (TEC, terapia
electroconvulsivante, electrochoque)?
El paciente no percibe nada si es anestesiado y relajado. Sale
del electroshock (TEC) como al salir de un sueño por anestesia breve.
El miedo al tratamiento no se ha eliminado
completamente en el TEC. El paciente pierde el sensorio inmediatamente y tiene
amnesia para la totalidad del choque. El miedo está generalmente determinado por
la aversión a estar inconscientes o por el temor de no despertar después del
mismo.
Una experiencia desagradable
puede ser la excitación posconvulsiva que puede durar de cinco
minutos a media hora. W. Sargant y C. Slater creen que ésta no guarda relación
con el tipo de psicosis, pero sí con los rasgos de la personalidad anterior y
las pautas preestablecidas.
volver arriba
¿Tiene
complicaciones la terapia electro convulsivante (TEC,
electroshock, electrochoque)?
Las convulsiones repetidas pueden producir
síntomas orgánicos. Han sido descritos como «reacciones psicótico-orgánicas»
ocurridas durante la TEC (L. B. Kalinowsky). El síntoma más constante es
el deterioro de la memoria, seguido de
síntomas en la esfera emocional. Es
de gran importancia práctica el reconocimiento de estos síndromes orgánicos. El
electroencefalograma también se altera; las ondas lentas normales desaparecen
entre una y cinco semanas en pacientes que reciben seis o menos convulsiones, y
entre dos y seis meses o incluso más, en los casos de tratamientos prolongados
(R. J. Young).
Entre las complicaciones más frecuentes se
hallaban, antiguamente, las fracturas producidas por la contracción muscular brusca. Fueron
evitadas por Bennet y Hobson, en 1940, con la aplicación de curare y más tarde
con D-tubocurarina; técnicas ambas desechadas
en la actualidad por la aparición de múltiples
miorrelajantes, exentos prácticamente de complicaciones.
volver arriba
|