Se llama
trastorno bipolar o
trastorno afectivo bipolara un trastorno
depresivo de larga evolución, en el que los episodios depresivos se ven
interferidos por la aparición de otros episodios caracterizados por un estado de
ánimo elevado (euforia excesiva), expansivo (hiperactividad anómala) o
irritable.
Las fases de exaltación, alegría desenfrenada o
irritabilidad y grosería, alternan con otros episodios en que la persona está
con depresiones intensas, con bajo estado de ánimo, incapacidad para disfrutar,
falta de energía, ideas negativas y, en casos graves, ideas de suicidio.
El
periodo de exaltación se llama
“episodio maníaco”,
de una palabra griega, “mania”,
que significa literalmente “locura”.
El nombre de afectivo se refiere a las
enfermedades de los afectos, nombre genérico que se da a los
trastornos depresivos, en general, y al trastorno bipolar.
Indistintamente lo nombramos como trastorno bipolar, o como
trastorno afectivo bipolar.
Por lo tanto, un
trastorno bipolar es una enfermedad en la que se alternan tres tipos de
situaciones:
Episodios depresivos,
con características parecidas a un episodio depresivo
mayor.Las fases
depresivas cursan con:
Sentimientos de desesperanza y
pesimismo.
Estado de ánimo triste, ansioso
o "vacío" en forma persistente.
Sentimientos de culpa, inutilidad y
desamparo.
Pérdida de interés o placer en
pasatiempos y actividades que antes se disfrutaban, incluyendo la actividad
sexual.
Disminución de energía, fatiga,
agotamiento, sensación de estar "en cámara lenta."
Dificultad para concentrarse, recordar
y tomar decisiones.
Insomnio, despertarse más temprano o
dormir más de la cuenta.
Pérdida de peso, apetito o ambos, o
por el contrario comer más de la cuenta y aumento de peso.
Pensamientos de muerte o suicidio;
intentos de suicidio.
Inquietud, irritabilidad.
Síntomas físicos persistentes que no
responden al tratamiento médico, como dolores de cabeza, trastornos
digestivos y otros dolores crónicos.
Episodios de normalidad o
eutimia (de unas palabras griegas que significan: humor normal, o ánimo
normal).
Ganas de hablar, mucho más de lo
que es necesario.
Sensación de pensamiento
acelerado.
Gran distractibilidad,
pasando de una a otra cosa con facilidad.
Aumento de la actividad (en el
trabajo, en los estudios, en la sexualidad...)
Conductas alocadas, implicándose
la persona en actividades más o menos placenteras, pero que suponen alto
riesgo (compras excesivas, indiscreciones sexuales, inversiones
económicas...)
Euforia anormal o excesiva.
Irritabilidad inusual.
Ideas de grandeza.
Aumento del deseo sexual.
Energía excesivamente incrementada.
Falta de juicio.
Comportarse en forma inapropiada en situaciones
sociales.
La persona puede estar hostil y/o
amenazar a los demás.
Olvido de las consideraciones éticas.
Un episodio
maníaco causa una gran incapacidad en las actividades habitualesde
la persona que lo padece. Normalmente la persona está exaltada y “fuera de
razón”, y no sigue las normas adecuadas en sus conductas laborales, sociales
o de estudios.
Puede tener consecuencias desagradables:
Empobrecimiento del juicio.
Hiperactividad improductiva.
Hospitalización involuntaria.
Problemas legales y/o
económicos.
Conductas antiéticas (por
ejemplo: disponer de dinero no propio, o apropiarse de hallazgos de
otras personas).
Cambios inadecuados en cuanto
a apariencia (indumentaria llamativa, maquillajes extraños, intentos
de aumentar un aspecto más sugerente en lo sexual, etc.)
Actividades que demuestran
actitudes desorganizadas o raras (repartir dinero, dar consejos a
desconocidos con quienes se cruzan, etc.)
Se llama episodio
“hipomaniaco” (literalmente, “menos que maníaco”) si lo que
hay es un episodio como el anterior, pero sin llegar a provocar un deterioro
laboral o social.
Son episodios en que
aparecen, al mismo tiempo, alteraciones
propias de la fase depresiva y
alteraciones propias de la fase maníaca. Es decir: al mismo tiempo
depresión y exaltación, hiperactividad, insomnio, ideas negativas.
Especialmente complejos son los episodios mixtos que cursan don ideación
depresiva, pues existe una mayor posibilidad de que el paciente pase a la
acción y realice tentativas de especial letalidad, buscando incluso la
espectacularidad en su autolisis. Las características más comunes en los
episodios mixtos son (al menos tres):
Alternancia
rápida de distintos estados de ánimo (depresión, euforia, irritabilidad)
Según los episodios de exaltación sean "maníacos" o "hipomaníacos"
tenemos:
Trastorno
afectivo bipolar tipo I, con episodios depresivos y maníacos.
Trastorno
afectivo bipolar tipo II, con episodios depresivos e hipomaníacos.
Episodios afectivos mixtos
(con síntomas maníacos y depresivos al mismo tiempo)
Pacientes cicladores rápidos,
con al menos cuatro recurrencias al año.
Eltrastorno ciclotímico o
ciclotimia
es una alteración crónica y con fluctuaciones, con periodos que comportan
síntomas hipomaníacos y periodos que comportan síntomas depresivos. Ni unos
no otros tienen la gravedad ni la cantidad suficiente como para hablar de
una fase hipomaníaca o de una fase depresiva. Para muchos autores es una
especie de "predisposición" para otras enfermedades (depresión, trastorno
bipolar), y afecta a un 1% de la población.
Como siempre, estos trastornos
deben ser tratados si constituyen un malestar significativo para el paciente o
para las personas de su entorno. El tratamiento es el mismo del que
aplicaríamos en un trastorno bipolar.
El
paciente, a lo largo de su vida, va presentando episodios depresivos,
alternando con los maníacos o hipomaníacos. De hecho, la existencia de
uno solo de estos episodios hace que debamos hablar ya de trastorno
bipolar. En este sentido cabe calificarlo siempre
como potencialmente crónico, de por vida.
El origen del
trastorno es del todo orgánico. No sabemos a ciencia cierta todos los
componentes biológicos del trastorno, pero parece claro que uno de los problemas
implicados es el mal aprovechamiento de los neurotransmisores cerebrales
(serotonina y dopamina).
Se comprueba la organicidad por la existencia de patrones genéticos de herencia.
La incidencia familiar demuestra
la probable acción del componente genético:
Para la población general, el riesgo de
tener una enfermedad bipolar es del 1 %.al 4,5 % según estimaciones
de diversos
Cuando uno de los padres tiene enfermedad
bipolar, el riesgo para cada niño es del 15-30 %.
Cuando ambos padres tienen una enfermedad
bipolar, el riesgo aumenta a un 50-75 %.
El riesgo en hermanos y gemelos es del 15-25
%.
El riesgo en gemelos idénticos es
aproximadamente del 70 %.
Las exploraciones de
neuroimagen (TAC, Resonancia Magnética) no muestran alteraciones. En cambio sí
aparecen en la prueba llamada TEP (Tomografía por Emisión de Positrones),
si bien los hallazgos no añaden información para el tratamiento. Solamente se
emplea con fines de investigación
Es un trastorno
orgánico (no psicológico) que depende de alteraciones
biológicas del cerebro.
Es un trastorno
crónico. La persona que haya tenido un episodio de manía o de
hipomanía, aunque haya sido solamente uno, debe tener precauciones
toda su vida para que no se repitan estos episodios.
Requiere tratamiento
biológico con medicamentos que regulan el funcionamiento de los
neurotransmisores cerebrales. El tratamiento debe ser crónico, a
temporadas muy largas, o de por vida en aquellos casos con tendencia
a las recaídas constantes.
El diagnóstico se hace
por criterios clínicos. Es decir: hemos de comprobar si la persona presenta los
síntomas que antes hemos definido, tanto para los episodios depresivos como los
maíacos o hipomaníacos. La existencia de un solo episodio de exaltación es
suficiente para diagnosticar un trastorno bipolar.
Si nos encontramos con
un episodio maniaco, y no hay antecedentes claros de depresión, las fases de
exaltación se parecen, a veces, a un trastorno psicótico como la esquizofrenia.
Nos ayuda al diagnóstico la existencia de exaltación, euforia y, sobre todo,
alteraciones importantes del sueño.
El curso de la
enfermedad, a la larga, es muy esclarecedor. El tratamiento de un cuadro maníaco
y de un brote psicótico como la esquizofrenia pueden ser parecidos, pero los
episodios maniacos suelen curar sin demasiadas secuelas.
La importancia de afinar
en el diagnóstico es que el trastorno bipolar tiene tratamiento preventivo que
puede llegar a ser muy eficaz.
Los trastornos mentales
a descartar son:
Trastornos del
estado de ánimo inducidos por sustancias. Amfetaminas, cocaína y
estimulantes en general.
Inducción de la
manía por un tratamiento antidepresivo. Si desaparece por completo al
reducir la medicación antidepresiva se diagnostica como inducido por
sustancias (antidepresivos).
Inducción por el
tratamiento electroconvulsivante (ECT, TEC, electroshock, electrochoque). Es
muy raro, pero posible.
Trastorno por
déficit de atención con hiperactividad (TDAH) especialmente si el niño
presenta, al mismo tiempo, síntomas depresivos, lo que puede plantear dudas
con un episodio mixto).
Los trastornos orgánicos
que deben ser evaluados ante la sospecha de un trastorno bipolar, son:
Esclerosis múltiple,
con afectación del lóbulo frontal.
Tumores cerebrales-
Enfermedad de
Cushing (por exceso de actividad de las glándulas suprarrenales, o por haber
tomado un exceso de corticoides).
Demencias que cursan
con frontalización (enfermedad de Pick, por ejemplo).
Ingestión de
sustancias o drogas de abuso capaces de inducir estados parecidos a los
maníacos (cocaína, amfetaminas, etc.)
Normalmente en las fases
depresivas, hay el mismo riesgo que vemos en las personas con depresión mayor.
La tasa de suicidio en nuestro país es de 10 casos por 100.000 habitantes. El
80% de estos casos viene dado por personas con depresión grave, trastorno
bipolar, alcoholismo o esquizofrenia.
Con cualquier paciente
que presente graves síntomas depresivos es necesario hablar de forma franca y
sin tapujos para explorar las ideas de suicidio y, sobre todo, de la posibilidad
de que las mismas se lleven a cabo.
Es muy frecuente que las personas con
trastorno bipolar presenten otrasenfermedades
psiquiátricas. Es reiterada la asociación con trastornos por dependencia o por
abuso de sustancias, o con trastornos inducidos por ellas.
Es factible que se asocien
trastornos de la personalidad o dificultades para el control de los impulsos. A
veces es difícil discernir si los síntomas corresponden a un trastorno de
personalidad o a un episodio maníaco. Lo importante, en estos casos, es
tratarlos como si de síntomas maníacos se tratase.
También son frecuentes
los episodios de ludopatía (juego patológico) y comportamientos antisociales.
Antidepresivos.
Los medicamentos de este tipo son, hoy en día, bien tolerados. Los modernos
antidepresivos son medicamentos útiles, “limpios” (es decir, sin efectos
indeseables graves) y muy eficaces. No todos los pacientes son iguales ni
responden a los mismos productos en las mismas dosis. A veces es un trabajo
complicado llegar a encontrar el medicamento adecuado y a las dosis
pertinentes. Hay que tener paciencia y seguir unos pasos sistemáticos.
Para el manejo de los antidepresivos hay que tener en cuenta los siguientes
factores:
El riesgo de la ciclación del estado de ánimo
inducido por antidepresivos existe; y debe ser controlado.
No se ha demostrado que los antidepresivos sean más
efectivos que los eutimizantes en la depresión bipolar aguda y se ha
demostrado que son menos efectivos que los eutimizantes en la prevención de
recaídas depresivas en el trastorno bipolar.
Los eutimizantes, especialmente el litio y la
lamotrigina, han demostrado su eficacia en el tratamiento agudo y
profiláctico de los episodios depresivos bipolares.
Eutimizantes. Este nombre
viene de unas palabras griegas que significan "ánimo perfecto". Son los
medicamentos que previenen la aparición, especialmente de las fases
maníacas. Los explicamos un poco más abajo.
En las fases
maníacas e hipomaníacas, se emplean
las siguientes actuaciones:
Diagnóstico exacto. La fase maníaca es
minimizada por el paciente, que se encuentra estupendamente bien, en
apariencia y desde su punto de vista. Si hay síntomas psicóticos,
debe evitarse sobrediagnosticar esquizofrenia (aunque, en la fase
aguda, el tratamiento es muy similar). La historia clínica debe ser
detallada, evaluando los síntomas a través del tiempo, y recabando
la opinión de familiares, amigos, et. los cuales normalmente ofrecen
datos que el paciente infravalora o, simplemente, ignora.
Medicamentos eutimizantes
(normalizadores del humor).
Medicamentos
antipsicóticos. Desde los antiguos (haloperidol, tioridacina,
trifluoperazina, etc.) hasta los más modernos: risperidona,
olanzapina, quetiapina y ciprasidona. Las dosis son oscilantes. Son
necesarios en la fase aguda maníaca o hipomaníaca.
En las fases maníacas agudas, lo
habitual es hacer el tratamiento en régimen de hospitalización.
Es necesario un ambiente tranquilo y bien estructurado, atendido por
profesionales que sepan actuar con distanciamiento, lo que es
difícil en el ambiente familiar. Por otra parte, en régimen de
hospitalización será posible mantener una evaluación continua del
proceso, y corregir las actuaciones momento a momento.
Hay que hacer exhaustivos controles
orgánicos: control electrocardiogréfico, analítico, et.
En las fases
mixtas:
Mismo tratamiento que en las maníacas. En general tienen menos
respuesta al litio, y mejor respuesta con valproico.
Carbamacepina (Tegretol®) un
antiepiléptico. Dosis: 16-17 mg por kg de peso y día. Se emplea también la
Oxcarbamacepina (Trileptal®), mejor tolerado que la
carbamacepina (que, con facilidad, produce vértigos y mareos). Los riesgos
más importantes de la carbamacepina, y que deben ser evaluados, son las
bajadas de glóbulos blancos y las bajadas de sodio.
Lamotrigina (Lamictal®), un
antiepiléptico. Su efecto garmacocinético consiste en el bloqueo de los
canbales de sodio de las membranas neuronales, lo que reduce la secreción de
neurotransmisores excitantes. Las dosis oscilan alteredor de los 200 mg/d,
aunque puede llegarse hasta 600 mg diarios. Es el más probado en cuanto a
prevenir los episodios depresivos, o para emplearlos con el tratamiento
antidepresivo. Sus características son:
No tiene efectos secundarios significativos, no
causa virajes hacia manía y es eficaz en cuanto a prevenir estados
depresivos.
No produce aumento de peso.
No afecta la memoria ni la concentración.
No tiene efectos secundarios sobre la
sexualidad.
No afecta el hígado.
Su único inconveniente es que, en
ciertos casos, provoca un exantema (erupción en la piel) en un 8.3% de
los casos, que puede llegar a ser grave en el 1 por mil de los
pacientes.
Los exantemas se resuelven
espontáneamente.
Los graves, en el 1 por 1000 de
los casos, son difusos, confluentes, afectan cabeza y cuello, y se
resuelven suspendiendo la medicación.
La lamotrigina debe emplearse a
dosis de 25 mg/día durante las dos primeras semanas, pasando a 50 mg/d
durante dos semanas más y a 100 mg/d a partir de la quinta semana. Su
uso no requiere controles de laboratorio.
Las dosis deben dividirse por dos
si se emplea conjuntamente con ácido valproico (Depakine®). Deben
doblarse si se emplea junto con carbamazepina (Tegretol®).
Valproatoo ácido valproico
(Depakine®) También antiepiléptico.
En estos momentos es el más empleado en USA, por
encima del litio incluso. Es bastante bien tolerado. Dosis de 1000 a 1500 mg/día.
Descrito desde 1996, su eficacia está comprobada en
un 55% de los casos. Está bien documentado su efecto en cuadros de manía
mixta y en la man´çia aguda. Es un fármaco de primera elección, casi tan
recomendado como el litio.
En España está comercializado como Depakine®,
Depakine Crono®, o Depamide® (esta última es la amida del ac, valproico).
Las dosis suelen estar alrededor de 20 mg por kg de
peso y día,
Los niveles plasmáticos eficaces se calculan entre 45
125 µg/ml Interactúa con la lamotrigina (Lamictal®) duplicando los
niveles de esta última.
Clonazepan. Tranquilizante y
antiepiléptico. Dosis, de 2 a 6 mg diarios. Da somnolencia.
Topiramato (Topamax®).
Antiepiléptico. Dosis de 50 a 100 mg diarios, o más. Muy adecuado en
pacientes con bulimia, porque tiende a reducir el apetito aparte de ser un
buen controlador de los impulsos. Tener en cuenta su capacidad para provocar
disfunciones cognitivas (problemas de concentración) a algunas personas, así
como efectos secundarios neurológicos en forma de calambres musculares. En
tales casos debe abandonarse este tratamiento.
Gabapeptina (Neurontin®).
Antiepiléptico. Dosis, hasta de 3600 mg diarios. Tiene un moderado efecto
ansiolítico, aunque no está del todo claro su efecto como normalizador o
estabilizador.
Sí. Es normal hacer combinaciones de
varios eutimizantes cuando no es suficiente con uno de ellos. Es aconsejable
hacer los niveles plasmáticos (análisis sanguíneos) para comprobar que no haya
interferencias entre los diversos eutimizantes que se empleen.
Los episodios
maniacos son más espectaculares, especialmente si cursan con síntomas
psicóticos (o sea, alucinaciones y pensamientos delirantes).
Pero los episodios
depresivos ocupan más tiempo en lqa vida de una persona con trastorno
bipolar. En comparación los episodios depresivos ocupan de 1 a 3 veces más
tiempo que los episodios de manía, en el caso de pacientes con trastorno
bipolar tipo I, y 37 veces superior en trastorno bipolar.
De ahí la
importancia de tratar adecuadamente los episodios depresivos. La
recomendación de la Asociación Americana de Psiquiatría, desde 2002, es el
empleo de un estabilizador del ánimo, de preferencia el litio o la
lamotrigina en el tratamiento de la fase aguda depresiva.
El empleo de
antidepresivos debe ser muy cuidadoso, y siempre en asociación con los
estabilizadores del ánimo. Los antidepresivos pueden empeorar el curso de la
enfermedad si inducen un viraje (también llamado cambio de ciclo o ciclaje).
Un viraje se define como la aparición de un cuadro de manía, hipomanía o
mixto, durante el tratamiento agudo de la depresión bipolar.
Los antidepresivos
más peligrosos, en cuanto a desatar un viraje, son los que actúan de forma
prioritaria sobre los neurotransmisores noradrenalina y dopamina. Hay
que tener en cuenta que uno de estos antidepresivos, el bupropion, se emplea
en la desintoxicación tabáquica (bajo los nombres de Zyntac® o Zyntabac®).
Tales fármacos llegan a provocar un 50% de virajes, aún administrados
conjuntamente con un estabilizador.
Todos los
antidepresivos, en mayor o menor grado, tienen el riesgo de provocar
virajes. Los menos "agresivos" son los ISRS (Inhibidores selectivos de la
recalpación de la serotonina) como Prozac®, Seroxat®, Besitran®, Zoloft®,
Serropram®, Prisdal®, Cipralex®, Esertia®). E·l porcentaje de virajes suele
estar, con estos, alrededor del 3-5 %. La venlafaxina (Vandral®, Efexor®,
Dobupal®) provoca alrededor del 25
Algunos autores
consideran que el uso de antidepresivos no es adecuado ni en las fases
depresivas. En general los pacientes recaen al dejar el antidepresivo
/aproximadamente el 75 % de los casos) y también sin dejarlo (41 % de
recaídas al cabo de unos 12 meses).
En lo que existe consenso es en que
deben usarse siempre en asociación con algún estabilizador. El Dr. J.L.
Calabrese (Case Western Reserve University, Cleveland. Ohio, USA) fue
el primero en comprobar el efecto de la Lamotrigina (Lamictal®) en el
tratamiento de la fase depresiva del trastorno bipolar, demostrando que
provocaba un buen número de respuestas posiutivas, sin virajes hacia la fase
maníaca.
Lamotrigina (Lamictal®)
ha demostrado también ser un excelente tratamiento profiláctico para evitar
fases depresivas, si es empleado a largo plazo. El litio es un buen
profiláctico de la manía, pero, sin duda, la lamotrigina es mucho más
efectiva en cuanto a la prevención de la depresión.
El litio se considera un medicamento
peligroso durante el embarazo. Los demás eutimizantes deben utilizarse bajo
precauciones y controles estrictos (ecografías rigurosas, detalladas y
frecuentes).
En cambio no se han descrito problemas
significativos con los antidepresivos.
Sí. Los antidepresivos potentes pueden
hacer que el paciente pase de estado depresivo a estado maníaco. Es por ello que
las subidas deben hacerse en forma controlada, prefiriendo la suavidad a la
rapidez. Los mejores antidepresivos son los ISRS (Prozac, Seroxat, Besitran,
Seropram, Prisdal), aunque también puede usarse la venlafaxina (Vandral, Dobupal),
los antidepresivos antiguos (tricíclicos) o los IMAO (inhibidores de la
monoaminoxidasa). Siempre con precaución y administrando, conjuntamente, un
eutimizante.
Hay ocasiones en que un paciente con
depresión no bipolar puede pasar a un estado parecido al maníaco, de forma
excepcional, al tomar algún medicamento antidepresivo nuevo, o con dosis
altas de uno que ya hubiera probado. En tales casos no se considera un trastorno
bipolar, sino un "trastorno maníaco inducido por el antidepresivo". Desaparece
este episodio al reducir el antidepresivo o cambiarlo por otro más suave.
Algunos médicos consideran que los pacientes que hacen estos "virajes" pueden
tener predisposición a padecer trastorno bipolar.
También es posible pasar de una fase
maníaca a una depresiva. Es aconsejable emplear algún eutimizante, de
preferencia lamotrigina, para prevenir el descenso depresivo.
El trastorno afectivo bipolar es una
enfermedad "poco psicológica" en cuanto a su origen. Ya hemos comentado que es
muy orgánica. El principal tratamiento debe ser el biológico: los medicamentos
en las proporciones adecuadas.
Lo que sí es muy importante es la
pedagogía. El paciente y sus familiares deben ser aleccionados acerca de las
características de la enfermedad, de su tratamiento, de la importancia de seguir
las pautas para cada caso, de las limitaciones que impone la enfermedad,
distintas en según qué fase.
Todos deben estar muy imbuidos acerca de la necesidad de mantener la medicación, aún cuando la persona
se encuentre perfectamente bien. En pocas enfermedades como en el trastorno
afectivo bipolar es importante no dejar la medicación aunque uno se encuentre
perfectamente bien.
Son excelentes medios de apoyo para el
paciente y para sus familiares. En ellas se organizan cursillos, charlas,
actividades, sesiones de grupo, asesoramiento individual, etc.
El paciente ve que no es un caso único, y
puede compartir experiencias con otras personas que sufren sus mismas
dificultades.
Los familiares encuentran las
explicaciones adecuadas para resolver problemas cotidianos, y se benefician de
las experiencias que otras personas, con similares inconvenientes, han empleado
para resolverlos.
Una de mis frases favoritas acerca de este
trastorno es:
"Si el médico lo hace mal, el trastorno
bipolar se convierte en un drama y todo sale mal. Si el médico lo hace bien,
perfecto incluso, el trastorno afectivo bipolar, a lo mejor, no es un drama y
algo sale bien".
Quiero decir con ello que el trastorno
afectivo bipolar es muy variable, cambiante incluso en un mismo paciente. Los
médicos debemos seguir unas pautas, pero sin encastillarnos. Debemos estar
dispuestos a cambiar la táctica, día a día si conviene, para amoldarnos a las
variaciones y cambios que experimenta la enfermedad.
El médico debe ser muy humilde y aceptar
que todo cuanto sabe, o cuanto cree saber, puede ser insuficiente en cualquier
momento de la enfermedad. Siempre debe estar dispuesto a aprender y a consultar
con otros médicos.
El médico adecuado para pacientes con
trastorno afectivo bipolar debe ser un médico que disfrute con el tratamiento de
este trastorno. Para bastantes psiquiatras el paciente con trastorno afectivo
bipolar es molesto, demasiado difícil, o que requiere demasiados esfuerzos. El
médico adecuado se crece ante los pacientes difíciles, los cuales no le molestan
en absoluto sino que le dan ocasión para poner en marcha todos sus recursos,
estrategias, conocimientos y ganas de aprender.
Antes no se daba importancia a la existencia de
niños con Trastorno Bipolar. Hoy en día, conocido su aspecto genético,
es importante estudiar la posibilidad de que niños, con pacientes
bipolares en su parentesco de primer o segundo grado, padezcan también
un TB.
¿Con qué puede
confundirse el trastorno bipolar infantil?
Básicamente con el trastorno por déficit de
atención.
Depresión monopolar infantil.
Trastornos de conducta de naturaleza
emocional, o ligada a retrasos del desarrollo.
Síntomas predominantes
en el trastorno bipolar infantil o adolescente
Igual que en los adultos:
Cambios en el estado de ánimo y en la
actividad, aunque no necesariamente iguales que en los adultos. Los
cambios se asocian más a una mezcla de síntomas maníacos y
depresivos, constituyendo un estado mixto, o con cambios bruscos y
rápidos entre la agitación y la depresión. Pueden ser estados muy
intensos (gran exaltación, depresión grave).
Irritabilidad que llega a la furia,
explosiva o destructiva.
actitud negativista y desafiante.
hipersexualidad muy infrecuente en la
edad infantil
incapacidad para "entender" las situaciones,
lo que da lugar a comportamientos muy inadaptados.
trastornos del pensamiento, paranoias,
delirios...
trastornos del sueño (insomnio en fases de
exaltación, somnolencia en fases depresivas).
Relación
con alcohol y drogas
No creemos que el uso de alcohol y de drogas cause
el trastorno bipolar. Ahora bien, el uso de tales sustancias, siempre
peligrosas, puede agravar un trastorno previo no diagnosticado.
Más cierto creemos que los niños con trastorno
bipolar son los que tienen más posibilidades de acercarse al consumo de
drogas y alcohol.
En cualquier caso de adolescente o preadolescente
que tiende al consumo demd drogas, es necesario establecer el
diagnóstico psiquiátrico, con la posibilidad de hallarnos con trastorno
depresivo, trastorno bipolar, TDAH u otros.
El tratamiento debe hacerse conjunto: tratar la
adicción a las drogas y la patología psiquiátrica al mismo tiempo.
Diagnóstico del
Trastorno Bipolar en niños
. Recordemos que, en los niñloa con trastorno
bipolar se solapan mucho las fases depresiva y maníaca. Lo más probable
es que veamos alguno de los siguientes comportamientos de riesgo:
Amenazas, o simples menciones, acerca de
suicidarse o de desar la muerte
rabietas , conductas desafiantes en forma
"catastrófica"
conductas reales de riesgo: acercarse a un
precipicio, querer bajar de un coche en marcha
¿Diagnostico
diferencial del trastorno bipolar infantil
Los trastornos que pueden dar lugar a estos
síntomas, o parecidos, son los siguientes:
depresión
trastorno disruptivos de la conducta
trastorno negativista desafiante
trastorno de déficit de atención e
hiperactividad (TDAH)
trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)
síndrome de Gilles de La Tourette
trastorno explosivo intermitente
Síndrome de Asperger
Retraso del desarrollo con conductas
agresivas
En los adolescentes la confusión máxima se realiza
con:
trastorno límite de personalidad
esquizofrenia
Complicaciones
frecuentes del trastorno bipolar infantil
Aumento de comportamientos negativistas que
suelen concluir en expulsiones escolares.
Actos de delincuencia que acaban con el
ingreso en centros reeducativios o, peor, en cárceles para jóvenes.
abuso de drogas, a veces como un intento del
chico de buscar un "medicamento".
Incremento del número de accidentes.
Suicidio.
¿Todos los médicos
creen el trastorno bipolar infantil?
Solamente vemos aquello que hemos aprendido a ver.
Hay muchos médicos, incluso psiquiatras, que no conocen la existencia
del TB infantil, y su incremento de más del 30 % en los últimos treinta
años.
Solo los psiquiatras infantiles con la formación
adecuada y puesta al día acerca de este trastorno se mostrarán
capacitados para reconocerlo y aceptarlo. Busque a los mejores.
También en los centros hospitalarios con
departamentos concretos para trastorno bipolar suelen reconocer y tratar
el trastorno en niños, en colaboración con los servicios de psiquiatría
infantojuvenil del centro.
Un psiquiatra es alguien que tras estudiar la
carrera de Medicina, realiza el aprendizaje de la especialidad
psiquiátrica en un proceso de 4 años más (Residencia). Un psiquiatra
infantil titulado, además, debe realizar dos años más de Residencia
específica en esta subespecialidad. O sea, se trata de una persona que
ha invertido 12 años de su vida en la formación, 6 de los cuales han
sido prácticos, en contacto con pacientes bajo la supervisión de
profesores universitarios.
En España no existen hasta ahora cursos de
subespecialización en psiquiatría infantil para psiquiatras. Somos los
psiquiatras de adultos, con años de experiencia y trabajo en clínicas
psiquiátricas infantojuveniles quienes tenemos la formación y la
experiencia necesaria en este campo.
Busque alguien que:
Domine el tratamiento de trastornos
afectivos, depresión, trastorno bipolar.
Dé explicaciones claras, concretas y responda
a todas las preguntas.
Tenga humildad para reconocer sus
limitaciones en estos difíciles trastornos. Los mejores y más
seguros de sí mismos, son quienes no temen mostrar dudas y reconocen
que no tenemos todas las respuestas.
Atienda con rapidez y acepte consultas
telefónicas.
Muestre cuáles son sus objetivos, el trabajo
que va a efectuar, en cuánto tiempo obtendrá resultados y la manera
objetiva de medir los resultados de su trabajo.
Acepte contactar con la escuela para
monitorizar el trabajo de los educadores.
Psicoeducación
Los padres y familiares deben ser entrenados para
ayudar a sus hijos con:
contener (no aumentar) las rabietaspracticar
y enseñar a su hijo sistemas para calmarse y/o relajarse
reducir el estrés en casa
comprobando que su hijo no sea exigido de
forma desproporcionada en la escuela.
ayudar al niño a anticipar y evitar, o
prepararse para situaciones de estrés, c
mostrar un entorno libre, pero con
unos límites muy claros.
retirar objetos (o guardarlos en lugar
seguro) que el niño pueda utilizar para dañarse o dañar a otros.
Armas, cuchillos, garrotes, medicamentos...
Bipolar WebUna página con todas las
informaciones necesarias para pacientes con trastorno bipolar. Incluye una
página de asociaciones de pacientes y de sus familiares, tanto de España
como de países de Hispanoamérica.
NUNCA la consulta a
una página Web, o por e-mail, puede suplir la consulta médica
personal. Lo que exponemos en estas páginas es de tipo general y
no puede ser aplicado, sin más, a un caso concreto.
Ante cualquier
patología , es imprescindible la consulta a un profesional de la
medicina o de la psicología.