La hemiplejía ocurre cuando la mitad del cuerpo está paralizada. Es comúnmente causada por un trastorno del cerebro, como un accidente cerebrovascular.Hemiplejía significa parálisis de la mitad del cuerpo. Es lo que, en catalán, se llama feridura. Cuando aparece de forma aguda y rápida suele deberse a lo que se denomina accidente vascular cerebral (AVC), bien por embolia, bien por hemorragia. La embolia cerebral sucede cuando un coágulo de sangre obstruye (es decir, tapa como un émbolo) una arteria. La hemorragia deriva de la rotura de una arteria o vena, con la consiguiente salida de sangre, la cual forma un hematoma cerebral.
Sea cual sea la causa, una zona del cerebro queda sin el adecuado riego sanguíneo. Si la zona cerebral afectada "muere", aparece un infarto cerebral. En el cuerpo se reflejan parálisis y pérdidas de función relacionadas con la zona cerebral afectada. Por ejemplo: una lesión en la zona temporal izquierda (la que está por debajo del hueso temporal del cerebro, más o menos bajo el oído) dará lugar aparálisis en brazo derecho y/o pierna derecha, junto a probable afectación del habla.
Isquemia quiere decir "falta de sangre", y se aplica a los casos de embolia. La hemiplejía aguda debida a embolia debemos sospecharla en personas con antecedentes de riesgo vascular: obesidad, hipertensión, tabaquismo, diabetes, o con antecedentes de infarto cardíaco, trastornos vasculares en extremidades, enfermedades de las válvulas cardíacas, y, muy especialmente, en personas en las que se han descubierto accidentes vasculares cerebrales transitorios. El infarto isquémico acontece con mayor frecuencia por las noches, y no se acompaña necesariamente de dolor de cabeza.
Las embolias más frecuentes se deben a coágulos originados por un mal funcionamiento cardíaco (estenosis mitral, reumatismo cardíaco, prolapso de la válvula mitral, infartos de miocardio…). También el colesterol elevado, el consumo de cigarrillos y de alcohol, los triglicéridos y los anticonceptivos orales son factores de riesgo para las embolias. Algunas drogas, como la cocaína, las anfetaminas y la heroína, pueden también ser causa de enfermedades de las arterias que, a la larga, favorezcan la aparición de infartos isquémicos. Enfermedades de la sangre que aumentan su viscosidad (exceso de glóbulos rojos, por ejemplo) también deben citarse como factores de riesgo.
En ocasiones se denomina "derrame cerebral". Los síntomas son casi idénticos aunque el dolor de cabeza está casi siempre presente. Muchas veces es debido a la rotura de una malformación arteriovenosa (un ensanchamiento o una tupida red de arterias o venas). Con frecuencia acontece después de un esfuerzo físico, o de la actividad sexual.
Las hemorragias cerebrales más frecuentes son las debidas a hipertensión arterial, pero muy especialmente en pacientes con malformaciones arteriovenosas, aneurismas (ensanchamientos de una arteria), y enfermedades que afectan a la coagulación de la sangre o en personas que toman anticoagulantes para prevenirembolias.
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Los cuidados inmediatos son sintomáticos, es decir, destinados a paliar los síntomas: reposo, control de la presión arterial, corticoides en las hemorragias que cursan con hipertensión dentro del cerebro. En contados casos de hemorragia es necesaria la evacuación quirúrgica de la sangre. Los casos más graves son los que se deben a la rotura de una malformación arteriovenosa que nunca antes había manifestado síntomas.
La recuperación del cerebro dañado se efectúa en un plazo medio, que oscila entre 3 y 18 meses. Puede ser una recuperación más o menos buena en relación al tamaño de la zona cerebral dañada y a su importancia en cuanto a conexiones y funciones. Es necesario mantener de por vida el tratamiento para la tensión arterial, así como el abandono de factores de riesgo (tabaco especialmente, alcohol, anticonceptivos orales), así como el control de colesterol y triglicéridos. En los casos de trastorno isquémico se empleará aspirina u otro antiagregante de las plaquetas, o bien anticoagulantes si ello es necesario. Lógicamente no se emplearán estos agentes en el caso de hemorragias.
El apoyo psicológico y las medidas rehabilitadoras (físicas, sobre el habla. etc.) dependerán de la zona cerebral dañada y de las lesiones funcionales de cada caso.
Sea cual sea la causa, una zona del cerebro queda sin el adecuado riego sanguíneo. Si la zona cerebral afectada "muere", aparece un infarto cerebral. En el cuerpo se reflejan parálisis y pérdidas de función relacionadas con la zona cerebral afectada. Por ejemplo: una lesión en la zona temporal izquierda (la que está por debajo del hueso temporal del cerebro, más o menos bajo el oído) dará lugar a parálisis en brazo derecho y/o pierna derecha, junto a probable afectación del habla.
Equipo Dr. Romeu
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