El litio es un metal de la familia de los alcalinos, ampliamente distribuido en la naturaleza. En el ser humano se pueden detectar infinitésimas cantidades de litio que, probablemente, se ingieren con los alimentos. No se conoce la función del litio en el cuerpo humano, al contrario que la función de sus compañeros de grupo, el sodio y el potasio.
En principio, el litio no le falta a nadie. Las pequeñísimas cantidades de litio que se pueden medir en el plasma humano no tienen ninguna función conocida. Pero la administración de suplementos de litio tiene ya antecedentes, tanto en Grecia como en Roma, utilizado en termas de aguas minerales alcalinas para diversos padecimientos, tanto físicos como psíquicos.
El litio, como elemento químico, fue descubierto en 1817. En 1840 ya se utilizaba uno de sus compuestos, el urato de litio, para el padecimiento de la gota.
Las aguas alcalínas litínicas tuvieron gran predicamento como diuréticas. Recordemos las "sales lithinées", sales litínicas o, vulgarmente, "litines", que hacia los años 50 perdieron su calidad de "medicinales" para pasar a ser una manera de mejorar el sabor del agua del grifo.
Cuando en 1855 Robert Bunden y Augustus Matthiessen perfeccionaron un método electrolítico de purificación de litio a partir de cloruro de litio, se hizo posible estudiar con más detalle las propiedades de esta sustancia. Se comprobó la reactividad del litio y, entre los hallazgos realizados, hubo la capacidad del lítico de disolver cristales de ácido úrico procedentes de cálculos renales. En consecuencia, el litio fue empleado como tratamiento de la gota. Como también había vinculado el exceso de ácido úrico a trastornos mentales de tipo depresivo, algunos médicos también ensayaron su aplicación en el tratamiento de trastornos maniacos, como fue el caso de Carl Lange, en Dinamarca, o el de William Alexander Hammond, en la Nueva York de los años 1870. El tratamiento, bastante caro, impidió que la propuesta cobrara fuerza y hacia finales del siglo XIX y principios del XX había caído en el olvido.
En el 1923, la Metallgesellschaft AG introdujo nuevas metodologías en la producción comercial de litio. Las sales de litio, particularmente el cloruro de litio, fueron recomendadas de manera creciente a pacientes hipertensos, con la idea de sustituir la sal común de la dieta. Sin embargo, en 1949 se procedió a la prohibición de esta aplicación de las sales de litio, debido a efectos adversos y a casos registrados de intoxicación letal. La medida se extendió también a toda una serie de refrescos, como el 7 Up, que contenían citrato de litio en la formulación.
En 1949 un psiquiatra australiano, John F. Cade, descubrió el efecto de las sales de litio en casos de depresiones bipolares. En 1965 aparecieron los trabajos de M. Schou determinando la manera correcta de emplear las sales de litio, así como la cantidad de litio que era necesaria y la manera de controlarlo en cada caso concreto.
El hecho que las sales de litio hubieran sido prohibidas en la misma época por sus riesgos, dificultó la adopción como psicofármaco. Mogens Schou, Paul Baastrup, Samuel Gershon y Baron Shopsin, entre otros, contribuyeron a vencer las primeras resistencias. En el 1970, la FDA aprobaba finalmente el uso del litio en trastornos maniacos.
Como hemos dicho, la acción biológica del litio no ha sido del todo dilucidada. Las observaciones experimentales señalan que los iones de litio se distribuyen efectivamente por el sistema nervioso central, y que mientras aumentan las vías serotoninérgicas, disminuyen las noradrenérgicas.
Si alguien pregunta "¿Me falta litio?" la respuesta es "No".
En según qué casos de depresiones bipolares, la administración de litio es una terapéutica excelente.
No se conoce por completo el mecanismo del litio en el cerebro humano. Son muchas las acciones que realiza: aumento de excreción del agua, del sodio, del potasio, cambia respuestas bioeléctricas neuronales, interviene en mecanismos oxidativos de las neuronas, aumenta el intercambio de neurotransmisores como noradrenalina, pero disminuye la liberación de otros, como la serotonina…
Como medicamento: resulta el más eficaz tratamiento de las fases maníacas de las depresiones bipolares. En tal tipo de trastornos, las fases de depresión (polo bajo) son seguidas de fases de euforia patológica y comportamiento desmesurado sin control (polo alto, o fase de manía).
Manía, en griego, significa "locura", y a eso se refiere la palabra en las depresiones bipolares. El paciente bipolar, en fase maníaca, se siente prepotente, superior, capaz de hacer de todo y de gastar sin mesura lo que tiene o lo que no tiene.
La segunda utilidad del litio es mejorar el efecto de los antidepresivos, por lo que se asocia a estos en casos de depresiones resistentes.
Las sales de litio se emplean en tabletas de unos 400 mg por vía oral. El efecto terapéutico del litio se produce cuando el ion litio alcanza de 0.5 a 1.4 mEq/l (miliequivalentes por litro) de plasma.
Es necesario hacer análisis de sangre con frecuencia mensual al principio, trimestral después, y cada vez que se cambia la dosis de litio por vía oral.
Los riesgos de intoxicación solamente existen si no se controlan los niveles en plasma.
El litio "avisa". Cuando el nivel plasmático es mayor del indicado (1.4 mEq/l) suelen aparecer efectos molestos: sequedad de boca, temblor en manos, náuseas, sed, diarreas, gastritis, aumento de la cantidad de orina.
Niveles plasmáticos adecuados de litio
Los niveles plasmáticos adecuados son de 0.6 a 1.2 mEq/l en casos de depresión bipolar, y de 0.4 a 0.6 mEq/l en depresiones resistentes.
Los niveles son tóxicos por encima de los 2 mEq/l. Ello puede provocar alteraciones del ritmo cardiaco, afectaciones neurológicas (descoordinación por afectación del cerebelo, convulsiones, desorientación, etcétera.) y afectaciones renales. Cualquier análisis de litio que dé cifras por encima de 2 mEq/l obliga al ingreso hospitalario, para la eliminación del exceso de litio (lavado de estómago, diuresis forzada con riñón artificial).
Es importante que quien deba tratarse con llitio conozca las posibles interacciones de éste con otros medicamentos, y que consulte a su médico acerca de ello.
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