La teoría del apego fue desarrollada en los años 50-60 por el psiquiatra y psicoanalista John Bowlby. Más tarde, varios investigadores fueron aportando sus trabajos y publicaciones, desarrollándola hasta lo que es a día de hoy.Dicha teoría intenta explicar la dinámica de largo plazo que se establece en las relaciones humanas.Para entenderlo mejor, un bebé, desde que nace, necesita al menos una persona que asuma el rol de cuidador y que se haga cargo de él. Entre ambos se establece un vínculo que se irá desarrollando de manera muy fuerte en los primeros años de vida y que irá menguando de nuevo conforme el bebé vaya creciendo hasta llegar a ser un adulto autónomo e independiente.
El cuidador, en principio, debe ayudar al bebé a consolidar un desarrollo social y emocional dentro de la normalidad estableciendo un apego seguro. Si no es así, pueden desarrollarse varios tipos de apego inseguro. A continuación expondremos todos los tipos:
Los adultos con apegos seguros tendrán tendencia a establecer relaciones sociales y emocionales adaptativas. Les será más fácil tener buena autoestima y seguridad en sí mismos. Al menos, en lo que se refiere al apego, el adulto no tendrá dificultades relacionadas. En sus relaciones de pareja establecerán el amor incondicional como base. Respetarán el espacio del otro y harán respetar el suyo. Formarán equipo con su pareja pero serán capaces de llevar a cabo sus propias vidas de forma independiente.
Cuando hablamos de apegos ansiosos nos referimos a personas que necesitan del otro para sentirse seguros. El adulto con este tipo de apego será inseguro y con tendencia a la dependencia. Se mostrará ansioso ante la separación de las personas con las que establezca vínculos próximos. En una relación de pareja será la parte dependiente que necesitará apoyo y consuelo constante para adaptarse a su realidad. Será capaz de sacrificarse más que la media para mantener su pareja a su lado. Cederá con más facilidad, siendo dócil y servil si considera que así mantendrá a su pareja. Tienden a la inestabilidad emocional en forma de ansiedad o melancolía si se sienten abandonados. Buscan a alguien que se haga responsable de ellos.
El adulto con apego ambivalente será inseguro, requerirá muestras constantes de cariño y cuando las reciba reaccionará con rabia. Seguramente mostrará celos e intentará controlar a las personas con las que tenga vínculos cercanos. Es muy probable que ponga a prueba a las personas próximas para que le demuestren su afecto. Pasa del amor al odio muy rápidamente. Acostumbra a tratar mal a sus parejas en el sentido que nunca tiene suficiente, siempre quiere más pruebas y demostraciones de amor. En muchas ocasiones se sentirá poco querido y no creerá que su pareja quiera estar con él realmente. Presionan y controlan tanto a sus parejas que estas se acaban cansando por desgaste. Manifiestan mucha ansiedad cuando piensan que no son queridos. Harán comprobaciones y comparaciones constantes. En verdad tienen baja autoestima. Cuando consiguen su confirmación, se calman y son muy cariñosos y cercanos, hasta que les vuelven a entrar las dudas y la desconfianza. Cualquier cosa les puede hacer desconfiar y tienen tendencia a interpretar erróneamente los actos de sus parejas.[contact-form-7 id="16435" title="Contacta blog"]
El apego evitativo se manifiesta en los adultos a través de personas desvinculadas, a las que les cuesta establecer relaciones de amistad o de pareja. Sentirán poco afecto por los demás y permanecerán desapegados. Les cuesta establecer relaciones de pareja, pues en el fondo, tienen miedo al abandono. Prefieren no establecer lazos y así eliminar toda posibilidad de sufrir. Si se sienten presionados, huirán y desaparecerán, literalmente. En muchos casos tienden a la infidelidad pues les asegura alejarse emocionalmente de sus parejas. Les cuesta avanzar en las relaciones y dar pasos de compromiso. No tienden a abrirse emocionalmente, se cierran y no expresan.
El apego desorganizado da lugar a adultos con apegos muy inseguros, con tendencia a ser víctimas de maltrato o maltratadores. Tienen reacciones agresivas y poco predecibles, a menudo, explosivas. Tienden a la destrucción, tanto hacia sus parejas como hacia sí mismos. Las parejas con este estilo de apego son las más tóxicas y potencialmente peligrosas. En realidad, con muy baja autoestima, hacen daño a las personas que tienen más cerca por incapacidad de sentirse bien por sí solos. Entienden el amor como una lucha de poder, dominación y humillación hacia sí mismos o hacia el otro.
Helena Romeu Llabrés
Psicóloga Clínica
Helena Romeu Llabrés
Psicología
Psicóloga clínica en el Centro Dr. Romeu i Associades. Especializada en desadaptaciones conductuales infanto-juveniles, adicciones, fobias y procesos de duelo. Formación en Hipnosis Clínica y Terapia Cognitiva.
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