Los comportamientos evolutivos psicomotrices abarcan una gran diversidad de aspectos, que son esenciales para el desarrollo físico y cognitivo de los niños. Entre las áreas evaluadas en la psicomotricidad se incluyen la coordinación dinámica de las manos, la coordinación dinámica general, el equilibrio, la rapidez motriz, la estructuración rítmica, entre otras. Estas habilidades se desarrollan a medida que el niño crece y se enfrenta a nuevas experiencias físicas y mentales.
En el DSM-V (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, 5ª edición), se describe el trastorno del desarrollo en la coordinación motora. Este trastorno se refiere a dificultades significativas en la ejecución de movimientos motores, que son observadas en tareas diarias como caminar, arrastrarse o sentarse. Sin embargo, no se especifican criterios diagnósticos relacionados con las bajas puntuaciones en pruebas estandarizadas de coordinación motora, aunque estas existen. En cambio, se señala que la coordinación motora se encuentra "por debajo del nivel esperado", lo cual se manifiesta en comportamientos como:
Estos síntomas no pueden ser atribuidos a otras condiciones médicas, como enfermedades musculares, parálisis cerebral o hemiplejía, lo que permite diferenciarlo de otros trastornos neurológicos o motores.
Al igual que ocurre con otros trastornos específicos del desarrollo, el trastorno del desarrollo en la coordinación motora se presenta frecuentemente en asociación con otros trastornos. Por ejemplo, puede coexistir con trastornos de atención, de conducta o de aprendizaje. Sin embargo, en la mayoría de los casos, el trastorno de la coordinación motora no es el motivo principal de consulta, a menos que se trate de un cuadro grave o muy evidente. Generalmente, es descubierto durante exploraciones neuropsicológicas realizadas para evaluar otros aspectos del desarrollo cognitivo y emocional del niño.
El tratamiento de los trastornos psicomotrices se centra en la reeducación de las habilidades motoras y psicomotoras del niño. Para ello, se emplean técnicas específicas, las cuales pueden ser aplicadas por profesionales como la pedagogía terapéutica o psicólogos especializados en reeducación psicomotriz. La intervención temprana es fundamental para mejorar las habilidades motoras del niño y facilitar su integración en el entorno escolar y social.
El trastorno de la coordinación motora en el desarrollo infantil es una condición que a menudo pasa desapercibida en los primeros años, debido a que los síntomas pueden ser leves o confundirse con otros trastornos. Sin embargo, es esencial reconocer y tratar estas dificultades lo antes posible para prevenir problemas a largo plazo en áreas académicas y sociales. La intervención temprana y la reeducación psicomotriz pueden marcar una diferencia significativa en la vida del niño, ayudando a mejorar su autonomía, su rendimiento académico y su bienestar general.
Helena Romeu
Psicóloga Clínica
Manténgase informado sobre las últimas investigaciones en psicología.