La palabra compuesta psicoterapia, proviene del griego psyche (alma) y therapia (cuidado, curación, tratamiento). Así pues, entendemos la psicoterapia como un proceso en el que a través del habla, psicólogo y cliente tejen juntos un discurso narrativo que persigue conseguir una reconstrucción de significados coherente e integradora de la realidad interna del mismo, y que promueve su bienestar psicoemocional, fomenta el crecimiento y la autodeterminación. La terapia puede abarcar desde el síntoma, basando su foco en la conducta, o ir más allá, volcándose en un trabajo que pretenda abarcar el mundo cognitivo del cliente y sus emociones. En una psicoterapia hay dos aspectos básicos para que ésta sea exitosa. El primer aspecto es el que se refiere a la relación terapéutica entre profesional y cliente. Así, es muy importante que se construya un vínculo terapéutico basado en la confianza mutua y la sensación de tranquilidad en el contexto terapéutico. Es necesario que el cliente se sienta cómodo y con libertad para expresar lo que piensa y siente. Asimismo, el terapeuta debe establecer una actitud de escucha empática hacia el cliente, libre de prejuicios, para que juntos puedan co-construir nuevos significados. El otro aspecto, se refiere al motivo de consulta. En las primeras sesiones, terapeuta y cliente deben centrar su trabajo en concretar la demanda, y convertirla en algo trabajable. De esta forma, ambos comparten el mismo objetivo, y la terapia se conduce hacia un rumbo co-determinado por los 2.
Cuando la persona se encuentra mal consigo misma o con el entorno. Cuando después de haber (o no) compartido sus problemas con familiares y/o amigos, sigue sin solucionarlos. El profesional se ha formado para acompañar al cliente en este camino que le conducirá hacia el cambio.
Cuando la persona se encuentra mal consigo misma o con el entorno. Cuando después de haber (o no) compartido sus problemas con familiares y/o amigos, sigue sin solucionarlos. El profesional se ha formado para acompañar al cliente en este camino que le conducirá hacia el cambio.
Esta es una pregunta frecuente que nos realizan los clientes. En la sociedad en la que vivimos, estamos acostumbrados a obtener lo que queremos de forma casi inmediata, y además, con poco esfuerzo. Pues bien, una psicoterapia funciona de otra forma… Es honesto explicar nuestra incerteza hacia el tiempo de duración de un proceso psicoterapéutico. A veces, los cambios deseados ocurren pronto, pero otras veces, el trabajo es más laborioso. Hemos realizado terapias de corta duración (semanas) y otras más largas (años), según los objetivos pactados y el proceso mismo. Cada persona es un mundo y, por lo tanto, cada terapia es un nuevo proceso distinto del anterior. El factor actitud es básico en todo proceso psicoterapéutico. El cliente que se implica, se responsabiliza de su trabajo y toma una actitud proactiva con el mismo, consigue cambios. El que espera que el profesional solucione su problema, tira su dinero… Nuestro objetivo es que usted quede satisfecho con nosotros. Nuestra dinámica es activa y clara. Queremos que consiga sus objetivos en la mayor brevedad de tiempo posible, siendo realistas y sensatos.
Usted se encuentra bien, siente que ha conseguido el bienestar interno que anhelaba, se siente más seguro consigo mismo y más cómodo con los demás. Al fin, ha logrado superar sus temores y decide vivir libre. Ha llegado el momento, juntos con el psicólogo deciden que ya es el momento de darle el alta. Con su trabajo psicoterapéutico, han logrado los objetivos propuestos al inicio de la terapia. Felicidades! -Me encanta cuando llega este momento, después de todo un proceso más o menos corto, en el que casi seguro, nos encontramos con obstáculos, pero que con confianza y aplomo, los decidimos superar y así lo hacemos.- Este es para el profesional un viaje, como la vida misma. Cada uno le da un sentido a la vida, en ella somos cada uno de nosotros los protagonistas, seres activos que decidimos cómo queremos y cómo podemos vivirla. La terapia es un viaje en el que se aprende mucho de cada uno, en el que la persona decide desnudarse y conocerse (hasta donde uno mismo quiere), aceptarse y cambiar, para crecer. Pero prosigamos… Una vez dada el alta, el viaje de la vida sigue su camino y nosotros somos los que habitamos y vivimos en ella. A veces nos sentimos preparados, y otras no, pero esto no significa que no lo estemos, solo significa que no nos sentimos…y eh aquí, el trabajo que se hizo en terapia, día a día lo merecemos continuar por nosotros mismos, para poder seguir creciendo. Y, qué más da, si a veces volvemos a pedir ayuda al profesional? ¿Significa esto que el trabajo que hicieron no sirvió de nada? NO!! significa que somos humanos y los humanos tropezamos una vez, y otra, pero también, nos levantamos una vez y otra. Es un trabajo que continua siempre, y a veces decidimos hacerlo solos y otras, acompañados.
Laia Oliva
Psicóloga-Psicoterapeuta
Nº Col:14057
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