Las enfermedades psiquiátricas y los trastornos psicológicos, aunque no nos lo parezca, son una constante en nuestra sociedad actual.
Aunque, seguramente el ser humano padece tales afecciones desde tiempos inmemoriales, no es hasta unos pocos siglos atrás, y más recientemente en nuestra actualidad, que somos realmente conscientes de que hay enfermedades que afectan a nuestro cerebro y a nuestra psique y que existen unos profesionales especialistas en tratarlos.
Aun así, acudir a un versado en la materia es algo a lo que muchas personas todavía se resisten, sobre todo por desconfianza, desconocimiento, miedo o tabú social.
Normalmente, un individuo acude a terapia cuando padece una afección relativamente grave, de manera que ve afectadas sus áreas vitales y se ve imposibilitado para desarrollar una vida “normal”. De todas formas, son muchas las personas que, sin saberlo, padecen una enfermedad de este tipo y sin embargo, no acuden al psiquiatra o psicólogo cuando, en verdad, lo necesitan.
En muchos casos, como profesionales nos encontramos que las personas desconfían de nuestro trabajo y, en cierta manera, puedo entender que así sea. Igual que en otras profesiones, tanto en psiquiatría como en psicología hay malos profesionales. Supuestos expertos que tratan tales enfermedades y que, además de no conseguir curar la enfermedad, pueden incluso contribuir a empeorar la calidad de vida del paciente.
De hecho, hay muchos mitos acerca de estas ciencias. En consulta he oído todo tipo de desconfianzas y miedos acerca de la psiquiatría y la psicología y, en cierta manera puedo entenderlo. Nuestro trabajo como profesionales de la salud mental es psicoeducar a las personas que atendemos para que tengan la información clara y exacta y así puedan decidir libremente sobre su bienestar.
Cómo elegir a un buen profesional
A la hora de escoger a un buen profesional es básico y muy importante tener en cuenta determinados aspectos:
A modo de resumen, creo que la salud mental debe ser una prioridad en nuestra escala de valores. Pensemos que todos los aspectos de nuestra vida parten de nosotros mismos. Si el punto base del cual parte todo lo demás no acaba de estar bien, nos costará mucho tener una vida estable, llevar a cabo nuestros objetivos y ser felices. Por lo tanto, animo a todas esas personas que no acaban de sentirse bien que le den una oportunidad a uno de estos especialistas. Muchas veces, las dificultades que tenemos tienen una solución más fácil de lo que nos pensamos.
Helena Romeu Llabrés
Psicóloga clínica
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